Kenny Barron llega al Festival de Jazz de Santander con ‘Songbook’, el álbum que llevaba tres décadas esperando grabar

El pianista de Philadelphia, uno de los grandes maestros vivos del jazz mundial, abrió el Festival de Jazz de Santander con un proyecto que reúne décadas de composición propia y la voz de algunos de sus cantantes favoritos.

Kenny Barron llega al Festival de Jazz de Santander con 'Songbook', el álbum que llevaba tres décadas esperando grabar

Con 82 años recién cumplidos y más de cuatro décadas de discos a sus espaldas, Kenny Barron no da señales de querer frenar. El legendario pianista de Philadelphia actuó en el Escenario Santander con ‘Songbook’, su primer álbum dedicado íntegramente al jazz vocal, un trabajo que llevaba en mente desde hace treinta años y que al fin ha visto la luz.

«¡Porque me estoy haciendo mayor! Es algo que siempre he querido hacer, así que ¿por qué seguir esperando?», explicó el músico con la sencillez y la franqueza que le caracterizan. Nacido en 1943 y con el piano entre las manos desde los seis años, Barron sigue demostrando que la madurez y la creatividad no están reñidas.

‘Songbook’ reúne composiciones propias con letras escritas por Janice Jarrett, colaboradora de largo recorrido con quien el pianista asegura que el trabajo fluye de manera muy natural. «Ha escrito letras para más de veinte de mis composiciones y tiene un enfoque muy poético que encaja perfectamente con mi música», señaló. El disco presenta además a vocalistas de generaciones distintas, combinando nombres consagrados con artistas más jóvenes como Tyreek McDole o Kavita Shah.

En el escenario santanderino, Barron estuvo acompañado por Kanoa Mendenhall al contrabajo, Savannah Harris a la batería y las voces de Tyreek McDole y Catherine Russell. La actuación estuvo también marcada por el recuerdo emocionado de Kiyoshi Kitagawa, contrabajista fallecido hace apenas unos meses a quien el pianista calificó como «irremplazable».

Barron habló también de su legado como docente durante 25 años, en los que formó a músicos como Aaron Parks o Terence Blanchard bajo una filosofía alejada de las reglas rígidas y centrada en la tradición oral del jazz. «Siempre dejé que cada estudiante desarrollara la música según la escuchaba», recordó.

Para el maestro de Philadelphia, hay algo en el jazz que ningún aula puede transmitir: «Lo único que no puede enseñarse es el sentimiento. Hay que asumir riesgos». Una lección que él mismo lleva aplicando desde hace más de siete décadas, y que Santander pudo comprobar de primera mano en esta edición del festival.