La polémica rotonda prevista frente a la antigua estación de Logroño volvió a estar en el centro del debate esta semana, cuando varias decenas de vecinos se reunieron en asamblea para escuchar a expertos y alzar la voz contra un proyecto que consideran perjudicial para la ciudad.

La convocatoria, organizada por el Foro Social, reunió a participantes de distintos barrios bajo los accesos a la casa consistorial, donde buscaron la sombra ante el calor de julio. El alcalde, Conrado Escobar, fue invitado expresamente, pero no acudió. Su silla quedó vacía como símbolo de una ausencia que no pasó desapercibida entre los asistentes.
Los primeros en tomar la palabra fueron dos expertos. El neurólogo Federico Castillo expuso los resultados de un estudio que vincula directamente la contaminación con el tráfico rodado. Según sus datos, el punto con mayor nivel de contaminación detectado en la ciudad se sitúa en Agustinas, a escasos metros del lugar donde se proyecta la nueva rotonda. «Estamos hablando de salud humana», subrayó.
Por su parte, Pedro Ballesteros, representante de Logroño en Bici, cuestionó la necesidad misma de la intervención. Señaló que en esa zona no existe un problema especial de siniestralidad ni un estudio técnico que justifique la obra. Además, advirtió de que la rotonda será demasiado pequeña para los autobuses y perjudicará a peatones, ciclistas y usuarios del transporte público.
El turno de los vecinos también dejó reflexiones de peso. Varios participantes recordaron que se trata de un área de tránsito escolar y familiar, no solo comercial. Otros pusieron el foco en la contradicción que supone apostar por el tráfico privado en un momento en que las ciudades tratan de reducirlo. Uno de los asistentes fue más allá: «Las corporaciones anteriores intentaron sacar el tráfico del centro y esta es la primera vez en este siglo que se vuelve a meter».
También se apuntó que el impacto no quedará limitado a Vara de Rey. La rotonda podría desviar la presión del tráfico hacia otras calles y barrios, trasladando el problema en lugar de resolverlo.
El proyecto se encuentra actualmente en proceso de licitación, con ofertas presentadas por dos empresas, lo que indica que la obra podría avanzar si no prospera la oposición vecinal e institucional que ya han expresado varios grupos políticos.
