Vecinos de Logroño denuncian que recargar el bonobús obliga a hacer cola bajo el sol sin ningún tipo de protección

Los usuarios del transporte público de Logroño llevan semanas alertando de una situación que se repite cada día en la Avenida de la Solidaridad: largas esperas al sol para poder recargar el bonobús en el único punto habilitado en esa zona de la ciudad.

Vecinos de Logroño denuncian que recargar el bonobús obliga a hacer cola bajo el sol sin ningún tipo de protección

La queja ha llegado a través de varios vecinos que describen una estampa que se ha vuelto habitual en las últimas semanas. Personas de todas las edades hacen fila durante varios minutos a pleno sol, sin marquesina, sin sombra y sin ningún elemento que amortigüe las altas temperaturas propias del verano en La Rioja.

«Son colas diarias y a pleno sol», señalan los afectados, que lamentan que una gestión tan cotidiana como recargar el abono del autobús se convierta en un trámite incómodo e incluso molesto para la salud, especialmente en los meses de más calor.

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El problema, según apuntan los vecinos, no es puntual ni se debe a un día de mayor afluencia. La saturación del punto de recarga es constante, lo que obliga a esperar turno durante un tiempo considerable en condiciones que, cuando el sol aprieta, resultan difíciles de soportar.

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Esta situación pone de manifiesto una carencia en la planificación del servicio: la falta de puntos alternativos de recarga o de infraestructura básica que proteja a los ciudadanos mientras realizan este trámite. En una ciudad que apuesta por el uso del transporte público como alternativa sostenible al vehículo privado, las condiciones en las que se accede a ese servicio deberían estar a la altura.

Los usuarios reclaman al Ayuntamiento de Logroño que tome medidas. Entre las propuestas más repetidas están la instalación de una cubierta o toldo en el punto de recarga, la ampliación de los terminales disponibles en esa área o la habilitación de nuevos puntos en otros enclaves del barrio.

Desde la ciudadanía se insiste en que se trata de una mejora sencilla y necesaria, que afecta directamente a la calidad de vida de quienes optan por moverse en autobús. Una inversión pequeña que, en plena ola de calor, marcaría una gran diferencia.

Por el momento, los vecinos esperan una respuesta del consistorio que no ha llegado, y la cola en la Avenida de la Solidaridad sigue creciendo cada mañana bajo el mismo sol de siempre.