Sant Lluís vibra con el órgano: el festival que une Menorca con la música clásica europea supera su primera mitad con gran éxito

La isla de Menorca está siendo escenario de un hito cultural que ha llegado para quedarse. El Festival Internacional d’Orgue, impulsado por la Fundació Sintes-Grollero, ha superado ya la mitad de su primera edición con una acogida que supera las expectativas de sus organizadores.

Sant Lluís vibra con el órgano: el festival que une Menorca con la música clásica europea supera su primera mitad con gran éx

El menorquín Tomé Olives, organista y coordinador del evento, califica de «muy positiva» la respuesta del público y el ambiente generado en torno a este encuentro musical. Intérpretes llegados desde distintos puntos de España y de Europa han pasado ya por los escenarios del festival, convirtiendo Menorca en un punto de referencia para la música de órgano en el Mediterráneo.

Sin embargo, lo mejor está aún por llegar. Quedan tres conciertos por celebrarse, y la próxima cita será el próximo 16 de agosto en la iglesia de Sant Lluís. El protagonismo recaerá sobre el organista de origen polaco Norbert Itrich y la trompetista Nikita Itrich, una actuación que promete ser uno de los momentos más destacados de esta primera edición.

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Tras el receso veraniego, el festival regresará en otoño para cerrar su primera andadura. Los días 9 y 11 de octubre se celebrarán los conciertos de clausura, en los que las voces de Thomas y Heike Theisohn compartirán escenario con Tomé Olives al órgano, poniendo el broche final a un programa que ha apostado por la diversidad artística y la calidad interpretativa.

La iniciativa nace con vocación de continuidad y de consolidarse como un referente cultural en el calendario de la isla. La combinación del patrimonio arquitectónico de los templos menorquines con la potencia sonora del órgano crea una experiencia que los asistentes difícilmente olvidarán.

Para quienes aún no hayan disfrutado de esta primera edición, los tres conciertos que quedan por celebrarse son una oportunidad inmejorable de acercarse a un género musical con siglos de historia y de hacerlo, además, en un entorno tan singular como el de Menorca.