La localidad coyantina vive este fin de semana una de sus citas más esperadas del verano, una feria que cada año refuerza los lazos históricos y sentimentales que unen a la comarca leonesa con la comunidad asturiana.

Valencia de Don Juan no es solo una de las localidades más turísticas del sur de la provincia de León. Es también, desde hace décadas, el destino veraniego favorito de centenares de familias asturianas que han hecho de Coyanza su segunda casa. De esa relación tan particular nació la Astur Feria, que celebra este fin de semana su tercera edición con un programa cargado de actividades para todos los públicos.
La feria arrancó el jueves 31 de julio con una espicha de sidras a las 20:30 horas en el Jardín de los Patos, tras la inauguración oficial por parte de las autoridades locales. La Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo actuó en el Auditorio Municipal, mientras el quiosco de la música acogió al Trío Zebate.
El sábado la jornada comenzó desde temprano con un taller infantil de elaboración de mosto de manzana, seguido de un animado pasacalles de música tradicional asturiana por las calles del municipio. La tarde estuvo marcada por la música, con la orquesta juvenil, un taller de improvisación y la Banda de Música de Valencia de Don Juan, que participa además en su vigésimo curso de técnica e interpretación musical. Los asistentes también pudieron disfrutar de un tattoo corner y una carta de vino con Denominación de Origen Protegida de Cangas.
El cierre de la feria llega este domingo con los tradicionales bollos preñados y vino Prieto Picudo en el Jardín de los Patos desde las once de la mañana, acompañados de juegos tradicionales para amenizar la mañana. La Banda de Gaitas de Candás, el Grupo de Danzas Coyanza y la Banda de Música de Valencia de Don Juan recorrerán las calles del municipio en un pasacalles festivo.
Pero el momento más esperado llega a las 13:30 horas, cuando se celebrará el nombramiento del Paisano de Honor 2026, uno de los actos más emotivos y representativos de esta cita que año tras año sigue creciendo en asistencia y arraigo popular.
La Astur Feria se consolida así como mucho más que un evento local. Es el símbolo vivo de una hermandad construida durante generaciones entre dos territorios que, pese a estar separados por la geografía, comparten vínculos que ningún mapa puede borrar.
