Vecinos de El Campillo denuncian el peligro de incendio que supone la maleza seca acumulada en varios solares de la zona

Los residentes del barrio de El Campillo, en Logroño, llevan semanas mirando con preocupación hacia unos solares privados que acumulan maleza seca sin que nadie haya tomado medidas. La queja ha llegado a través de los canales vecinales habituales y refleja una inquietud cada vez más extendida entre quienes viven en las inmediaciones.

Vecinos de El Campillo denuncian el peligro de incendio que supone la maleza seca acumulada en varios solares de la zona

Los solares en cuestión se encuentran en la calle Julio Arce, en su esquina con la calle Juan José Elhuyar. Según relatan los vecinos afectados, las parcelas llevan tiempo sin ser desbrozadas y la vegetación seca que se ha ido acumulando representa un riesgo real en pleno verano, cuando las temperaturas son elevadas y cualquier pequeño foco puede desencadenar un incendio.

No es una alarma exagerada. Los expertos en prevención de incendios llevan años advirtiendo de que los solares urbanos sin mantener son uno de los puntos más vulnerables en las ciudades durante los meses de calor. Un simple colilla mal apagada o una chispa accidental pueden ser suficientes para provocar un fuego que se extienda con rapidez hacia las viviendas colindantes.

Los vecinos que han trasladado la queja piden una actuación urgente tanto a los propietarios de los terrenos como al Ayuntamiento de Logroño. La normativa municipal obliga a los titulares de parcelas urbanas a mantenerlas en condiciones adecuadas de limpieza y salubridad, especialmente durante el verano. En caso de incumplimiento, el consistorio tiene la potestad de actuar de forma subsidiaria y repercutir después el coste al propietario.

Lo que más indigna a quienes viven cerca es que la situación no es nueva. Aseguran que cada año, cuando llega el calor, la maleza crece sin control y nadie se hace cargo hasta que algún aviso fuerza una respuesta.

El barrio de El Campillo no es el primero ni será el último en vivir esta situación. En los últimos meses se han repetido quejas similares en distintos puntos de la capital riojana, lo que apunta a un problema estructural en el control del estado de los solares privados dentro del casco urbano.

Los vecinos esperan que esta vez la respuesta no tarde demasiado. Con el verano en su punto más intenso, el tiempo apremia y el margen para actuar sin que ocurra nada grave se reduce cada día que pasa.