Los vecinos de Navaluenga y Burgohondo vuelven a casa tras el incendio pero el turismo rural acusa ya el golpe económico

Los municipios abulenses de Navaluenga y Burgohondo recuperan la normalidad después de días de desalojo y confinamiento provocados por el incendio que arrasó la zona desde el pasado 22 de julio. Sus alcaldes celebran el regreso de los vecinos, aunque advierten de que las secuelas económicas apenas están empezando a notarse.

Los vecinos de Navaluenga y Burgohondo vuelven a casa tras el incendio pero el turismo rural acusa ya el golpe económico

El alcalde de Burgohondo, Francisco Fernández, ha reconocido que la población llega «cansada» a este momento, pero ha destacado la «alegría» que ha supuesto reencontrarse con los hogares después de días de incertidumbre. El fuego se acercó peligrosamente a las urbanizaciones de Puente Nueva y Matalaceña, aunque finalmente ninguna vivienda resultó dañada. Parte de los 1.350 habitantes del municipio se refugió en segundas residencias o en casa de familiares, mientras que otro grupo fue acogido en la Escuela de Policía de Ávila, desde donde este martes un autobús los ha devuelto al pueblo.

Fernández ha agradecido la respuesta de las administraciones y organizaciones implicadas en la emergencia, pero no ha querido ocultar la preocupación por lo que viene. El municipio cuenta con 850 plazas de turismo rural, una de sus principales fuentes de ingresos, y la falta de ocupación durante estos días dejará una huella visible en la economía local. También ha alertado del riesgo de que las cenizas acumuladas se deslicen hacia el río Alberche. El alcalde ha pedido que las ayudas anunciadas por el Gobierno central y las que prepara la Junta de Castilla y León lleguen también al tejido comercial, y no solo a agricultores y ganaderos.

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En Navaluenga, el alcalde Armando García Cuenca ha subrayado que entre 300 y 400 vecinos podrán regresar en las próximas horas, la mayoría residentes de segunda vivienda que optaron por volver a su domicilio habitual durante la evacuación. Unas 200 personas llegaron a alojarse en el polideportivo municipal, aunque en los últimos días la cifra se redujo a unas 80.

García Cuenca ha lamentado los daños en el entorno natural del pueblo: un pinar de la zona alta, rico en boletus y otras setas, y unos castaños milenarios en La Pedriza que probablemente hayan quedado totalmente afectados. Con el 57 por ciento de su término municipal cubierto de terreno forestal, las pérdidas medioambientales son significativas.

Ambos alcaldes coinciden en un mismo deseo: recuperar cuanto antes la actividad turística en pleno verano, temporada clave para estas localidades de la sierra abulense.