El incendio forestal que mantiene en vilo a buena parte de la provincia de Ávila ofrece por fin señales de mejoría. El perímetro no ha experimentado avances significativos durante la jornada del martes y las autoridades han iniciado una nueva fase de desescalada en las zonas donde las condiciones de seguridad ya lo permiten.

La secretaria general de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones, ha pedido «un último esfuerzo» y «un poco más de paciencia» a los vecinos desalojados o confinados, al tiempo que ha reconocido que la evolución del fuego es positiva gracias a la respuesta coordinada del Sistema Nacional de Protección Civil.
Barcones no ha dudado en calificar el de Burgohondo como «el peor incendio que ha sufrido el país», un fuego de sexta generación alimentado por las altas temperaturas, las fuertes rachas de viento y la baja humedad que ha obligado a declarar por primera vez en España una emergencia de interés nacional por un incendio forestal.
En el operativo han participado medios de once comunidades autónomas, todas las capacidades del Estado y recursos internacionales movilizados a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil. Una respuesta sin precedentes para un fuego que las autoridades definen como de «enorme complejidad».
El levantamiento de restricciones solo se producirá cuando se cumplan criterios objetivos: ausencia de puntos calientes en el perímetro, sin reactivaciones durante las últimas 48 horas y acceso seguro por carretera a las localidades afectadas. La situación se monitoriza de forma permanente.
Durante la noche, el dispositivo seguirá centrado en la vigilancia del perímetro, la extinción de focos calientes y la consolidación de los distintos sectores. Las previsiones meteorológicas no apuntan a rachas de viento intensas que puedan complicar los trabajos.
El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha destacado que el perímetro no ha avanzado desde el inicio del incendio y ha subrayado la «colaboración, coordinación y unión» de todas las administraciones. Ha agradecido el trabajo de la Unidad Militar de Emergencias, la Guardia Civil, la Policía Nacional y el resto de efectivos desplegados, añadiendo que «en la lucha contra el fuego no ha habido colores políticos».
Los vecinos de la comarca aguardan con esperanza el momento del retorno. Las autoridades insisten en que la seguridad marcará los tiempos, pero el horizonte, por primera vez en días, empieza a despejarse.
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