El Hospital de León transforma su zona más crítica: 8,5 millones para duplicar camas en la UCI tras seis años de espera

El Complejo Asistencial Universitario de León ha echado a andar una de las reformas más esperadas de los últimos años. Los primeros operarios tomaron posición esta semana en los bajos del edificio de Gerencia y las máquinas han comenzado a trabajar en lo que durante mucho tiempo fue un aparcamiento de uso gratuito para el personal sanitario.

El arranque de los trabajos se hizo visible con la retirada del falso techo de pladur en los soportales y el levantamiento del pavimento de la zona cubierta. Son los primeros pasos de una obra que se prolongará durante 18 meses y que culminará, según las previsiones, en el primer trimestre de 2028.

El objetivo es ambicioso: ampliar la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital leonés para pasar de las 28 camas actuales a un total de 44. Para lograrlo, la Unidad de Reanimación se trasladará a la primera planta del ala sur, liberando así el espacio que actualmente ocupa y cediendo ese terreno a la UCI. En la planta baja, donde antes se aparcaba, se replicará la distribución de la primera planta, obligando a relocalizar servicios como Alergología, Endocrinología y varias dependencias administrativas.

La reforma también tiene una ventaja logística importante. La proximidad entre la UCI y los quirófanos permitirá que los pacientes sean trasladados en camilla a través de un pasillo directo hacia la zona de reanimación, agilizando tiempos críticos en situaciones de urgencia. El área integrada resultante sumará 1.863 metros cuadrados.

La iniciativa llega seis años después de que la pandemia pusiera en jaque unas instalaciones que entonces resultaron claramente insuficientes ante la avalancha de pacientes graves.

Sin embargo, la obra no ha estado exenta de polémica entre los trabajadores del centro. La eliminación del parking cubierto deja como única alternativa el aparcamiento subterráneo, que tiene un coste de 40 euros mensuales para los empleados, lo que ha generado malestar entre una parte del personal.

La inversión total asciende a 8,5 millones de euros, financiados por la Consejería de Sanidad de Castilla y León. Con las casetas ya instaladas y las zonas de acopio delimitadas, el hospital afronta ahora un año y medio de ruido y polvo con la vista puesta en un área de críticos más moderna, más amplia y mejor adaptada a las necesidades reales de la sanidad leonesa.