El fuego que lleva días devastando la provincia de Zamora ha superado ya las 11.000 hectáreas arrasadas, convirtiéndose en uno de los incendios más destructivos registrados en Castilla y León en los últimos años. Sin embargo, el descenso de temperaturas registrado este lunes ha permitido que la situación evolucione de forma más favorable y que la comunidad autónoma baje a situación operativa 0, lo que indica que la amenaza inmediata ha quedado reducida.

Los equipos de extinción han trabajado sin descanso durante días para frenar el avance de las llamas en una provincia duramente golpeada por el fuego. El esfuerzo combinado de medios aéreos y terrestres ha sido titánico, y el cambio en las condiciones meteorológicas ha resultado clave para ganar terreno frente al incendio.
La bajada de las temperaturas ha sido el factor determinante que ha permitido a los operativos retomar el control de la situación. Castilla y León, que ha sido una de las comunidades más castigadas por los incendios forestales en estas semanas, ha podido rebajar el nivel de alerta gracias a esta tregua climática.
El incendio de Zamora no ha sido el único que ha mantenido en vilo a España durante las últimas semanas. El fuego de La Mierla, en Guadalajara, ha calcinado unas 32.000 hectáreas y se ha convertido en el mayor incendio registrado en Castilla-La Mancha, aunque también ha sido declarado controlado este lunes y permanece bajo vigilancia activa. En Ávila, el incendio de Burgohondo ha registrado una reactivación que los servicios de emergencia han logrado mantener bajo control. Los fuegos de Cáceres y Castellón permanecen estabilizados, y un nuevo foco declarado en Cerro Muriano, Córdoba, ya ha sido igualmente estabilizado.
El Gobierno ha cifrado en 180.000 hectáreas la superficie total quemada en España en lo que va de año, una cifra que refleja la gravedad de la temporada de incendios que vive el país. Cataluña, por su parte, ha puesto fin a 31 días consecutivos de riesgo extremo, su racha más larga hasta la fecha.
Para los municipios y vecinos afectados de la provincia de Zamora, el camino hacia la recuperación será largo. Miles de hectáreas de monte y terreno forestal han quedado convertidas en ceniza, con el impacto medioambiental y económico que ello conlleva para una comarca que ya arrastra años de despoblación y fragilidad territorial.
Las próximas horas serán decisivas para confirmar si la mejoría se consolida o si el fuego puede volver a cobrar fuerza ante cualquier cambio en el viento o la temperatura.
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