Investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe y de la Universitat de València han desarrollado una formulación capaz de proteger el organismo frente a los daños provocados por la radiación ionizante. El hallazgo, ya protegido por una patente europea, abre una nueva puerta en el campo de la medicina y la biotecnología con repercusiones que van desde los tratamientos oncológicos hasta situaciones de emergencia radiológica.

La clave está en la combinación de dos compuestos bioactivos de origen natural: el pterostilbeno y la silibinina. Juntos actúan como escudo antes de la exposición a la radiación y también ayudan a reducir el daño biológico una vez que esta ya se ha producido. Los investigadores contemplan además la posibilidad de incorporar otras moléculas complementarias para reforzar ambas fases de protección.
La radiación ionizante está presente en pruebas médicas como los rayos X y en tratamientos de radioterapia. Cuando la exposición es elevada, puede causar daños graves en células, tejidos y órganos, e incluso desencadenar el síndrome de irradiación aguda, una afección severa con consecuencias hematológicas y gastrointestinales para la que todavía no existen soluciones terapéuticas plenamente eficaces.
Uno de los resultados más llamativos de esta línea de investigación es un estudio preclínico en el que una terapia oral basada en estas dos sustancias logró aumentar la supervivencia de ratones hasta un 90 por ciento tras recibir una dosis letal de radiación, sin que ello afectase a la eficacia de la radioterapia contra tumores agresivos.
La doctora Alegría Montoro, investigadora del Servicio de Protección Radiológica del Hospital La Fe y del grupo GIBI230 del IIS La Fe, ha subrayado que esta tecnología representa un ejemplo de innovación traslacional capaz de conectar el laboratorio con el entorno clínico y el tejido productivo.
La formulación abre la puerta a distintos formatos de producto, desde medicamentos hasta cosméticos o alimentos funcionales, con diversas vías de administración, incluida la aplicación tópica para proteger la piel y las mucosas en contextos clínicos específicos.
El trabajo ha impulsado también la colaboración con CIRCE Health Science, empresa biotecnológica especializada en resiliencia celular, y ha contribuido al desarrollo de productos comercializados bajo la marca IOVE.
Valencia consolida así su posición como referente en investigación biomédica, con un avance que nace del hospital, pasa por la universidad y llega al mercado con vocación de mejorar la vida de los pacientes.
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