La retirada del muro de Piquío enturbia la esperada reapertura de los Jardines de Santander

A pocos días de que los Jardines de Piquío vuelvan a abrir sus puertas tras más de un año de obras, una nueva polémica sacude a los vecinos de El Sardinero y a la oposición municipal: la desaparición de la llamada proa de Piquío, un muro cerámico que durante décadas se convirtió en uno de los elementos más reconocibles del espacio.

La retirada del muro de Piquío enturbia la esperada reapertura de los Jardines de Santander

La pieza retirada era obra del escultor y ceramista torrelaveguense Víctor González, el mismo autor de la conocida Mesa Zodiacal que todavía permanece en los jardines. Según el historiador Antonio Martínez Cerezo, el muro databa de 1988 y para muchos santanderinos formaba parte inseparable de la identidad del lugar. En su lugar ha aparecido una barandilla blanca que no ha tardado en despertar el rechazo de varios vecinos.

El portavoz regionalista en Santander, Felipe Piña, fue uno de los primeros en darle voz pública al malestar. A través de su perfil de Instagram, compartió imágenes del antes y el después del mirador norte, confesando que al principio no quiso creerlas pensando que podían ser imágenes manipuladas con inteligencia artificial. «¿Dónde está el muro que era un icono del Sardinero?», preguntó al ver que la realidad confirmaba lo que le enviaban los vecinos.

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El equipo de gobierno del PP ha salido al paso de las críticas con contundencia. Desde el Ayuntamiento aseguran que la actuación responde al proyecto original de los jardines, diseñado en 1925 por el arquitecto municipal Ramiro Saiz Martínez, y que el muro de González era una incorporación posterior que no figuraba en ese diseño histórico. Insisten en que la decisión no es política sino técnica, respaldada por catas, estudios y los informes de los servicios municipales de Arquitectura.

El Consistorio también ha querido subrayar que el muro ha sido escaneado en tres dimensiones, dejando abierta la posibilidad de que sea reproducido en otro emplazamiento de la ciudad.

La reforma de los Jardines de Piquío, ejecutada por la empresa Senor, acumula ya más de un año de retraso respecto al plazo inicial y un sobrecoste que supera el millón trescientos mil euros. La reapertura, largamente esperada, llega así envuelta en una controversia que divide entre quienes entienden la recuperación histórica como un acierto y quienes ven en la barandilla blanca la pérdida de algo irrecuperable.