Un grupo de familias ha presentado una denuncia formal ante el Instituto Foral de la Juventud de Álava tras lo ocurrido en el campamento de Barria, gestionado por la Diputación, durante el fin de semana en que España se proclamó campeona del mundo de fútbol ante Argentina.

Según el escrito firmado por los progenitores, varios monitores del campamento abroncaron e insultaron a menores de 10 y 11 años por el único motivo de llevar en sus viseras la bandera rojigualda. Entre los comentarios que los niños tuvieron que escuchar se encuentran palabras como «fachas», la acusación de preocuparse solo del fútbol «mientras hay un genocidio en Gaza» o la orden directa de «dar la vuelta al gorro para no ver las banderas de España».
Los padres y madres afirman que los niños a esas edades no entienden el fútbol desde posiciones ideológicas, sino desde valores como el compañerismo, el esfuerzo y la superación. Por eso califican de «especialmente inquietante» que un espacio educativo termine atribuyendo significados políticos al entusiasmo infantil ante una final del Mundial.
La queja va más allá del partido en sí. Las familias denuncian que el comportamiento de algunos monitores «se ha apartado de los fines educativos» que deben inspirar este tipo de actividades, y lamentan que sus hijos hayan podido sentir que mostrar alegría por la selección española es motivo de reproche por parte de quienes deberían acompañarlos y respetarlos.
El Departamento foral de Cultura y Deportes ha confirmado que ya está en marcha una investigación interna y ha asegurado que tomará las medidas oportunas en función de los resultados.
Las familias plasmaron su malestar en las encuestas de satisfacción que completaron cuando sus hijos regresaron el miércoles a casa desde Barria, en el municipio de San Millán. Esos formularios fueron los que pusieron en alerta a la administración foral.
Este no es el único episodio que salpica a los campamentos forales alaveses esta temporada. En la isla de Zuhatza, otro udaleku dependiente de la Diputación, una niña de nueve años fue reprendida por los monitores al intentar pintar una bandera española.
La Diputación ha subrayado que no piensa quedarse de brazos cruzados y que está recabando toda la información disponible antes de adoptar una decisión.



