Un hombre de 38 años se encuentra en prisión provisional tras ser detenido por causar la muerte de un motorista en la carretera EX-205, a su paso por el término municipal de Villamiel, en el norte de la provincia de Cáceres, y abandonar el lugar sin prestar ningún tipo de auxilio a la víctima.

Los hechos ocurrieron el pasado sábado 1 de agosto, cuando la Guardia Civil fue alertada de un accidente en esa vía. Al llegar al lugar, los agentes encontraron únicamente una motocicleta y a su conductor fallecido. No había nadie más en la escena.
Sin embargo, el análisis del terreno reveló que un segundo vehículo había estado implicado en el siniestro y que su conductor había huido sin detenerse.
Fue entonces cuando el Equipo de Investigación de Siniestros Viales de la Guardia Civil de Cáceres tomó el relevo para identificar y localizar al responsable. La investigación dio un giro decisivo cuando el puesto de San Martín de Trevejo recibió una llamada de un vecino que apuntaba a un hombre de una localidad cercana como posible autor del atropello mortal.
Los agentes localizaron al sospechoso cerca de su domicilio junto al turismo, que presentaba daños y restos compatibles con el impacto. Ante las pruebas, el hombre acabó reconociendo que había chocado contra la moto y que se había marchado del lugar sin avisar a nadie.
Las pruebas de alcohol y drogas realizadas arrojaron un resultado que casi cuadruplicaba el límite legal permitido, lo que añadió un cargo más a su ya grave situación judicial.
El detenido fue puesto a disposición del Juzgado de Guardia de Coria, que el mismo domingo decretó su ingreso inmediato en prisión provisional sin fianza. Se enfrenta a delitos de homicidio por imprudencia grave, omisión del deber de socorro y contra la seguridad vial.
Las penas previstas para este tipo de conductas son severas. El homicidio por imprudencia grave puede acarrear entre uno y cuatro años de prisión, mientras que la omisión del deber de socorro contempla penas de hasta cuatro años. A esto se suma la condena por conducir ebrio, que lleva aparejada la retirada del permiso de conducción de entre uno y cuatro años.
El caso recuerda una vez más los devastadores efectos de combinar alcohol y volante, y la gravedad de abandonar a una víctima en la carretera.



