El mayor incendio de la historia de España queda estabilizado tras arrasar más de 50.000 hectáreas en la sierra abulense

Dos semanas de pesadilla llegan a su fin para miles de vecinos de la provincia de Ávila. El devastador incendio forestal originado el pasado 22 de julio en el término municipal de Burgohondo ha quedado por fin estabilizado, poniendo punto y seguido a lo que ya se considera el mayor siniestro forestal registrado en España por superficie afectada.

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Las llamas calcinaron más de 50.000 hectáreas de monte y arbolado en una de las zonas más frondosas y características de la sierra abulense, dejando un paisaje irreconocible en una comarca que tardará décadas en recuperarse.

La magnitud del desastre obligó a declarar la Emergencia de Interés Nacional y a activar un dispositivo sin precedentes en Castilla y León. Más de 3.000 efectivos trabajaron sin descanso para contener el fuego: brigadas de la Junta de Castilla y León, miembros de la Unidad Militar de Emergencias, medios estatales, equipos llegados de otras comunidades autónomas e incluso brigadas internacionales se sumaron a una batalla contra el fuego que en ningún momento fue fácil.

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Las altas temperaturas, el viento y la complicada orografía de la zona convirtieron cada jornada en un reto para los servicios de extinción. El incendio llegó a alcanzar el Índice de Gravedad Potencial 2, el nivel más crítico, lo que obligó a adoptar medidas de protección urgentes para la población.

Alrededor de 35.000 personas tuvieron que abandonar sus casas en una operación de evacuación que afectó a 16 municipios: Burgohondo, Navaluenga, El Arenal, Mombeltrán, Arenas de San Pedro, Candeleda, Casavieja, Piedralaves, La Adrada, Sotillo de la Adrada, Higuera de las Dueñas, Fresnedilla, Santa María del Tiétar, Lanzahíta, Pedro Bernardo y Gavilanes. Más de 10.000 personas adicionales permanecieron confinadas de forma preventiva en sus domicilios.

Conforme el incendio fue perdiendo intensidad y los equipos lograron ganar terreno, las restricciones se fueron levantando de manera progresiva y los vecinos pudieron regresar a sus hogares, muchos de ellos para encontrar un entorno completamente transformado por el fuego.

La estabilización supone un alivio para toda la provincia, aunque el camino hacia la recuperación del ecosistema destruido apenas acaba de comenzar.