El incendio forestal que arrasó cerca de 900 hectáreas en el municipio toledano de Almorox obligó a evacuar cientos de viviendas durante varios días de julio y puso a prueba a vecinos, autoridades y servicios de emergencia. Dos semanas después, las laderas ennegrecidas y el olor a madera quemada siguen siendo el testigo silencioso de lo que pudo ser una tragedia mayor.

Todo comenzó la tarde del 22 de julio, cuando un incendio se originó en el paraje conocido como Pino de la Parra, junto a la urbanización El Pinar. La investigación apunta a que el fuego se inició mientras dos hombres realizaban trabajos con una radial en una finca de la zona. Ambos han quedado en libertad provisional a la espera del proceso judicial.
Las llamas avanzaron con rapidez entre los pinos y obligaron a decretar la evacuación de El Pinar ese mismo día. El Romillo quedó en confinamiento. Aunque las medidas se levantaron al día siguiente, el sábado 25 de julio el fuego se reactivó con fuerza y las dos urbanizaciones tuvieron que ser desalojadas por completo. Algunos vecinos buscaron refugio en casas de familiares, otros fueron atendidos en un pabellón habilitado en Escalona.
El alcalde de Almorox, José Martínez, vivió esos días entre el dolor personal y la responsabilidad institucional. Regresaba del hospital de Toledo, donde su padre estaba ingresado, cuando le avisaron del incendio. Desde la carretera ya veía el humo. Su padre falleció días después.
Durante más de dos semanas apenas durmió. Tuvo que coordinar la respuesta del municipio y organizar la logística para alojar a los 400 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias desplazados a la zona. El tráfico de camiones cisterna llegó a romper tuberías e hidrantes en El Pinar, añadiendo dificultades a una situación ya límite.
María lleva 24 años veraneando en El Pinar. La tarde del 22 de julio estaba en casa con su marido y su nieta de cinco años cuando vieron el humo y los coches de policía. Cerraron la puerta y salieron. Al regresar esta semana encontraron las arizónicas del jardín calcinadas y varios pinos completamente quemados.
El fuego llegó a saltar a la Comunidad de Madrid, afectando al término de Villa del Prado. En total, unas 900 hectáreas arrasadas solo en la provincia de Toledo y unos diez inmuebles con daños en su exterior.
Lo que no hubo, y el alcalde lo señala con alivio, fueron víctimas mortales ni animales perdidos. En medio de la desolación, Almorox se aferra a eso.
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