El minizoo de La Magdalena seguirá abierto. El pleno del Ayuntamiento de Santander tumbó la semana pasada la propuesta del PSOE para cerrar definitivamente las instalaciones y transformarlas en una zona de piscinas naturales de uso público.

La moción socialista no encontró respaldo suficiente. Diecisiete votos en contra del PP y Vox, tres abstenciones del PRC e IU y solo seis votos a favor, los del propio PSOE, sellaron el rechazo a una iniciativa que prometía remover el debate sobre el futuro de este espacio ubicado en el Palacio de La Magdalena.
Lo que pedía el PSOE era concreto: iniciar los trámites para el cierre definitivo, garantizar el traslado de los animales a centros adecuados y elaborar en un plazo máximo de seis meses un estudio técnico, económico, ambiental y jurídico para reconvertir el espacio en una zona de ocio sostenible para los santanderinos.
Sin embargo, ni PRC ni IU secundaron la propuesta. Aunque ambos grupos se mostraron favorables a cerrar el recinto, no vieron con buenos ojos la fórmula concreta de transformarlo en piscinas naturales y optaron por la abstención.
La concejala de Medio Ambiente, Margarita Rojo, salió al paso con firmeza y dejó claro que el espacio, al que ella se empeñó en llamar «parque marino», no solo no cerrará, sino que atraviesa un proceso activo de mejora. Rojo recordó que en 2025 se respondió formalmente a una resolución del Gobierno de Cantabria subsanando todas las deficiencias detectadas en una inspección de 2024. Entre las mejoras, citó la creación de una nueva zona de descanso con arena y pantalla vegetal para las focas.
El argumento más llamativo que usó la edil para defender las instalaciones fue el reproductivo. Según explicó, en enero de este año nació una foca gris en el recinto, y la mayoría de los ejemplares que viven allí han nacido en el propio parque, lo que a su juicio demuestra que los animales se encuentran en buenas condiciones.
La polémica en torno a este espacio no es nueva. En 2020 se viralizaron imágenes de leones marinos en condiciones deplorables y se produjo el fallecimiento de uno de ellos, lo que desató una primera oleada de peticiones de cierre. En aquel momento, el equipo de gobierno habló de mantener el espacio mientras los animales de más edad vivieran. Ahora, ese discurso ha cambiado: el parque sigue adelante, con crías incluidas.
El debate, en todo caso, queda abierto en la ciudad.
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