La Gerencia del Área de Salud de Cáceres ha puesto en marcha la licitación de un ambicioso contrato para asegurar el funcionamiento de los equipos electromédicos de sus hospitales y centros sanitarios. El presupuesto base supera los 10,26 millones de euros con IVA incluido, con un valor estimado que roza los 11,45 millones.

El contrato tendrá una duración inicial de cuatro años y contempla la posibilidad de una prórroga de hasta doce meses adicionales. Su objetivo es reducir al mínimo las interrupciones por averías y garantizar que los dispositivos médicos funcionen en condiciones de seguridad tanto para los pacientes como para los profesionales sanitarios.
Entre los equipos incluidos figuran desfibriladores, electrocardiógrafos, respiradores, monitores, autoclaves, sistemas de megafonía, cámaras frigoríficas y equipos de alimentación ininterrumpida, entre otros. Quedan fuera del alcance del contrato los aparatos de alta tecnología, como resonancias magnéticas, escáneres TAC, aceleradores lineales o equipos de medicina nuclear, que disponen de contratos propios.
El adjudicatario deberá asumir el mantenimiento bajo la modalidad de «todo riesgo», lo que implica que correrá con los costes de materiales, piezas originales, consumibles, software y hardware necesarios para cualquier reparación o revisión. También se incluyen las averías producidas por el uso habitual o por accidentes fortuitos.
Otra de las exigencias del pliego es la implantación de un sistema informático que permita controlar en tiempo real el estado de cada dispositivo, registrar todas las intervenciones realizadas y generar informes periódicos. El adjudicatario deberá elaborar además un inventario completo de los equipos, con datos sobre su ubicación, historial de mantenimiento y vida útil estimada.
La formación del personal sanitario en el manejo de los sistemas instalados es también una obligación recogida en el contrato, al igual que el cumplimiento de plazos estrictos de respuesta ante incidencias. Las averías críticas deberán resolverse en un máximo de 24 horas, mientras que las urgentes exigen una primera atención en tres horas y una reparación completa en un plazo no superior a tres días.
Con esta licitación, la sanidad pública cacereña da un paso firme para blindar la operatividad de su equipamiento clínico y reforzar la calidad de la atención que reciben los ciudadanos de toda el área de salud.



