Valdespino de Somoza, una pequeña localidad del municipio leonés de Santiago de Millas, vive estos días una celebración muy especial. Se cumplen cien años desde que sus vecinos comenzaron a levantar, con sus propias manos y sus propios carros, las escuelas que cambiaron el futuro de sus hijos.

Corría 1926 cuando los habitantes de este pueblo maragato decidieron que sus niños merecían una educación digna. No esperaron a que nadie lo hiciera por ellos. Fueron los propios vecinos quienes acarrearon los escombros necesarios para la obra, quienes pusieron el esfuerzo físico y colectivo que hizo posible levantar el edificio desde cero.
Uno de los elementos que más orgullo despierta entre los budibiellos, como se llaman a sí mismos los naturales de Valdespino, es la torre del reloj. Tras su construcción, eran los propios vecinos quienes se ocupaban de darle cuerda. Un gesto cotidiano que, con el paso del tiempo, se ha convertido en símbolo de la identidad del pueblo.
«Es conmovedor cómo quisieron tanto los profesores como el pueblo que se le diera una educación digna a sus hijos», explica María Antonia Reinares, portavoz de la organización del centenario. La celebración busca, según sus palabras, «reconocer ese esfuerzo del pueblo hace un siglo».
El programa de actos gira en torno a la exposición Las Escuelas de Valdespino: cien años de un faro educativo, que puede visitarse hasta este domingo 9 de agosto. La muestra recrea una clase de época con pupitres, pizarras, mapas y libros antiguos, además de un rincón dedicado a los maestros y maestras que pasaron por sus aulas. Los propios vecinos han rebuscado entre sus cajones para aportar libros de la EGB, carteras y hasta los zuecos con los que acudían al colegio.
La programación incluye también una conferencia sobre las escuelas rurales de la Maragatería a cargo de Isabel Cantón, profesora de la Universidad de León, y concluirá el domingo por la tarde con una sesión de juegos tradicionales. Todos los actos tienen lugar en las escuelas y el casino, dos edificios contiguos en el corazón del pueblo.
Detrás de esta conmemoración hay años de investigación por parte del vecino Antonio Pacios, cuyo trabajo ha permitido reconstruir la historia y darle forma a los actos.
Las escuelas de Valdespino formaron parte de los cerca de 4.000 centros escolares construidos en España entre 1923 y 1926, al amparo de un decreto que trasladó al Estado la responsabilidad de edificar infraestructuras educativas. Cien años después, este pueblo leonés recuerda que ellos ya lo tenían muy claro antes de que nadie se lo pidiera.
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