Casi el total de vecinos de Vitoria exige poner límites al ruido de los altavoces en los parques

La música a todo volumen en los parques ha dejado de ser un tema menor en Vitoria. Una consulta lanzada a los ciudadanos revela que el malestar es prácticamente unánime: el 98,2% de quienes participaron en la encuesta considera necesario prohibir, limitar o regular por zonas el uso de altavoces portátiles en los espacios verdes de Gamarra y Mendizorroza.

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Los resultados dejan poco margen para la interpretación. Nueve de cada diez personas que respondieron a la pregunta se muestran claramente a favor de algún tipo de medida que ponga orden en el uso de estos dispositivos, que en los últimos años se han convertido en una fuente habitual de conflicto en los parques más concurridos de la ciudad.

El debate no es nuevo. Los altavoces portátiles forman parte ya del paisaje sonoro de los grandes espacios al aire libre, especialmente en los meses de calor. Sin embargo, la convivencia entre quienes quieren disfrutar de la música y quienes buscan tranquilidad, descanso o simplemente un paseo sin sobresaltos acústicos se complica cada temporada.

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La consulta planteaba tres opciones diferenciadas: una prohibición total, una limitación horaria o de volumen, y una regulación por zonas que permita compatibilizar distintos usos dentro del mismo parque. Esta última fórmula concita un importante respaldo entre quienes no quieren renunciar del todo a la música en espacios públicos pero sí reclaman orden.

Gamarra y Mendizorroza son dos de los pulmones verdes más visitados de Vitoria, y en ellos confluyen familias con niños, personas mayores, deportistas y grupos de amigos. Esa diversidad convierte la gestión del ruido en un asunto especialmente sensible, donde cualquier medida debe equilibrar derechos e intereses muy distintos.

Los resultados de esta consulta popular ponen ahora la pelota en el tejado del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. La ciudadanía ha hablado con una claridad difícil de ignorar, y muchos vecinos esperan que la respuesta municipal llegue antes de que termine el verano.

La pregunta ya no es si hay que actuar, sino cuándo y cómo.