La aceleradora tecnológica Innsomnia ha dado un paso decisivo para asegurar su futuro en la Marina Sur de València. La empresa, instalada desde 2016 en la Base 2, ha solicitado a la Autoridad Portuaria de València una nueva concesión administrativa por un plazo de 20 años para continuar desarrollando su actividad en el edificio que rehabilitó y reformó hace una década.

La petición fue publicada esta semana en el Boletín Oficial del Estado y afecta a una superficie de 1.332 metros cuadrados. El proyecto propuesto mantiene el uso del inmueble como centro empresarial de innovación y tecnología, con actividades de emprendimiento, formación, oficinas, espacios de trabajo colaborativo y encuentros profesionales.
La concesión actual de Innsomnia, que venció originalmente a finales de 2026, recibió una prórroga que la extiende hasta noviembre de 2029. En 2025, la compañía ya había solicitado una ampliación de cinco años, pero ahora apuesta por un contrato de mayor duración que le dé estabilidad a largo plazo.
La Autoridad Portuaria ha abierto un trámite de competencia de proyectos durante un mes, lo que significa que otros operadores pueden presentar propuestas alternativas para ocupar ese mismo espacio. Una vez cerrado ese plazo, la administración deberá analizar las candidaturas y resolver el procedimiento.
Este tipo de concurso no es habitual en la Marina. La mayoría de las bases solo recibieron una propuesta y fueron adjudicadas de forma directa. Tan solo dos inmuebles han pasado por un proceso competitivo, y uno de ellos fue precisamente el reciente caso del Victory Challenge, donde la oferta de Valencia Innovation District se impuso a Nealis, aunque todavía puede ser recurrida.
Respecto a los plazos, las últimas concesiones de bases en la Marina se han establecido en 15 años, por debajo de los 20 que pide Innsomnia. La propia Autoridad Portuaria ya recortó a la mitad la duración solicitada en el caso del Victory Challenge, donde las empresas aspiraban a 30 años. Una excepción es el proyecto de Sesame, que sí cuenta con una concesión de 20 años.
La Base 2 tiene un valor simbólico importante: fue la primera de las antiguas instalaciones de la Copa América en acoger un proyecto empresarial tras la competición de vela. Que su futuro vuelva a estar en el aire pone de relieve el complejo proceso de transformación que sigue viviendo la Marina Sur de València casi dos décadas después de aquella cita náutica.
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