Un fotógrafo menorquín captura el alma de las fiestas más allá de los jaleos y las plazas

Las fiestas patronales de Menorca tienen una cara visible que todos conocen: los jaleos, las repelas, las canyes, el bullicio en el centro de cada celebración. Pero hay otra realidad, igual de auténtica y muchas veces ignorada, que David Arquimbau lleva años persiguiendo con su cámara.

Un fotógrafo menorquín captura el alma de las fiestas más allá de los jaleos y las plazas

El resultado es «Fora de Sa Plaça», un proyecto fotográfico todavía en construcción que se aleja del corazón de la fiesta para buscar su esencia en los márgenes, en los momentos de convivencia, en los gestos cotidianos que también forman parte de la identidad local menorquina.

Arquimbau acumula ya cientos de imágenes en su archivo. Cada verano, el proyecto sigue creciendo con nuevas instantáneas que documentan lo que ocurre cuando la música y los caballos quedan un poco más lejos. Una colección que, según el propio fotógrafo, aspira a convertirse en libro.

Ahora, con las fiestas de Gràcia ya en el horizonte, los habitantes y visitantes de Menorca pueden disfrutar de un adelanto de este trabajo. Arquimbau ha seleccionado seis fotografías tomadas en Maó que se exponen desde el pasado 5 de agosto y hasta el 27 de septiembre en el Mirador des Claustre, en la fachada de la nave Seat.

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Las reproducciones son a gran formato, lo que permite apreciar con detalle la textura humana de las imágenes: rostros, gestos, espacios y momentos que habitualmente quedan fuera del encuadre oficial de la fiesta.

El fotógrafo comenzó este camino después de muchos años documentando las fiestas de Menorca desde el enfoque más tradicional. En un momento dado, decidió ampliar su mirada y preguntarse qué ocurría fuera de la plaza, qué otros elementos igualmente valiosos conformaban la celebración.

La respuesta está tomando forma poco a poco, fotografía a fotografía, verano a verano. Y esta exposición es solo un aperitivo de un proyecto que promete convertirse en un testimonio visual único de la identidad y la cultura festiva de la isla.

Para quienes quieran asomarse a esa otra cara de las fiestas menorquinas, el Mirador des Claustre ofrece la oportunidad hasta finales de septiembre.