Los trabajadores del Aeropuerto de Menorca salieron esta semana a la calle para denunciar una situación que describen como insostenible: pagar precios de turista para ir a trabajar cada día. La concentración, convocada por el sindicato CCOO, reunió a empleados del aeropuerto que exigen condiciones laborales más dignas en lo que respecta a la alimentación y el aparcamiento dentro de las instalaciones.

Bajo el lema «Somos trabajadores, no turistas», los manifestantes reclamaron a AENA dos medidas concretas: la recuperación de la cantina de empleados que existía anteriormente y una reducción significativa en el precio del aparcamiento para quienes acuden a trabajar al recinto aeroportuario.
La protesta pone sobre la mesa una queja compartida por muchos. Los precios que se manejan actualmente en los bares y establecimientos del aeropuerto son los mismos que se aplican a cualquier viajero, sin ningún tipo de descuento o tarifa social para el personal que trabaja allí a diario. Según los trabajadores, esto supone un agravio económico difícil de asumir, especialmente en los turnos partidos o en jornadas largas.
El aparcamiento es otro de los puntos calientes. Acudir al trabajo en vehículo privado, algo casi obligatorio dado que el aeropuerto no tiene una conexión de transporte público frecuente, se convierte en un gasto añadido al salario que los empleados consideran injusto. Algunos comentarios recogidos entre los propios trabajadores hablan del aparcamiento de Menorca como el más caro de España para este tipo de instalaciones.
La desaparición de la antigua cantina de empleados es, quizás, el punto que más molestia genera. Ese espacio permitía a los trabajadores comer a precios asequibles durante sus jornadas. Sin él, la alternativa es asumir los precios de los establecimientos comerciales del aeropuerto, donde un simple desayuno puede suponer un gasto desproporcionado.
CCOO ha trasladado formalmente estas demandas a AENA, organismo público que gestiona los aeropuertos españoles, y espera una respuesta que de momento no ha llegado. Los trabajadores advierten de que seguirán presionando hasta conseguir condiciones acordes a su realidad como empleados y no como pasajeros de paso.
La movilización ha generado un amplio debate entre los menorquines, que mayoritariamente se han mostrado solidarios con los trabajadores y han aprovechado para señalar la escalada generalizada de precios que vive la isla en los últimos años.
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