Un mes después de concluir las obras de regeneración del litoral de Sueca, el resultado dista mucho de ser el esperado. Los aportes de arena ejecutados por el Ministerio para la Transición Ecológica antes del verano han dejado en algunos puntos desniveles de hasta metro y medio junto a la orilla, que el Ayuntamiento debe rebajar con maquinaria de forma continua sin conseguir que desaparezcan.

La concejala de Costas, Pilar Moncho, resume el problema con una frase que lo dice todo: «Nosotros lo quitamos y al día siguiente está igual». Cada vez que el oleaje actúa sobre la playa, los escalones de arena vuelven a formarse, especialmente en las zonas donde se concentró una mayor cantidad de sedimento durante la intervención.
La situación es especialmente difícil en la playa de Motilla, donde el desnivel complica el acceso al mar a personas mayores, familias con niños pequeños y bañistas con movilidad reducida. Un problema de accesibilidad que, en plena temporada alta, afecta de lleno a vecinos, turistas y negocios de la zona.
Moncho apunta a varios factores para explicar lo que está ocurriendo. Por un lado, la regeneración aún no ha alcanzado un equilibrio natural con la dinámica del mar. Por otro, el Puerto de Valencia sigue alterando el transporte de sedimentos en el litoral sur del golfo, llevándose la arena que se aporta igual que se llevó la que ya había antes.
Además, la edil cuestiona la planificación de las obras. El Ministerio vertió cerca de 700.000 metros cúbicos de arena con la idea de que las corrientes alimentaran progresivamente las playas del sur, pero esa enorme acumulación inicial es precisamente la que está generando los escalones. Y todo ello a las puertas del verano, cuando la playa ya recibía a diario miles de visitantes.
El fenómeno no es exclusivo de Sueca. En El Perelló también han tenido que intervenir para nivelar la playa del Socarrat, y meses atrás ocurrió algo similar en Sagunto con las playas de Almardà y Corinto. Desde algunas administraciones se aseguró que estos escalones desaparecen solos con el tiempo, pero los vecinos del litoral valenciano llevan semanas comprobando que el mar no entiende de plazos.
Moncho pide que este tipo de actuaciones se programen en otoño o invierno, cuando la arena tiene tiempo de asentarse antes de que empiece la temporada. De momento, el verano avanza y las máquinas siguen trabajando en la orilla.
Más noticias de Valencia
Alarma patrimonial en Valencia: sustituyen las ventanas históricas del Monasterio de Santa Clara por aluminio y persianas modernas
Innsomnia pelea por quedarse en la Marina de València otros 20 años antes de que venza su concesión
La Orquesta de València, más fuerte que nunca: el Ayuntamiento multiplica por casi dos su inversión en personal en cinco años