El parque Felipe VI de Logroño, convertido en un vertedero a cielo abierto según sus vecinos

Un vecino de Logroño ha alzado la voz ante el deplorable estado en que se encuentra el parque Felipe VI, uno de los espacios verdes más frecuentados de la ciudad. A través de fotografías que documentan la situación, denuncia la presencia de basura acumulada en distintas zonas del parque: cartones, restos de residuos y hasta un contenedor abandonado entre la vegetación.

Las imágenes, que circulan entre los vecinos del entorno, muestran un panorama que contrasta con lo que debería ser un lugar de descanso y convivencia. El denunciante apunta directamente a la falta de vigilancia y al abandono en el mantenimiento del recinto.

«¿Dónde está la Policía Municipal? ¿Y el servicio de mantenimiento del parque?», se pregunta el vecino, que no oculta su frustración ante una situación que, según asegura, se repite con demasiada frecuencia sin que nadie tome medidas.

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Pero la queja no se limita únicamente a la suciedad. El afectado también pone el foco en el comportamiento de algunos usuarios del parque y en lo que considera una doble vara de medir entre los propios vecinos. Según señala, hay quienes no dudan en llamar a la Policía al ver a un perro suelto, pero guardan silencio cuando presencian a personas tirando basura, altercados protagonizados por individuos ebrios o jóvenes consumiendo alcohol y cannabis en el espacio público.

Esta denuncia pone sobre la mesa una realidad que muchas ciudades españolas conocen bien: la dificultad de mantener los parques urbanos en condiciones dignas cuando falta tanto civismo ciudadano como respuesta institucional ágil.

El parque Felipe VI, inaugurado hace años como un pulmón verde para el barrio, merece una atención que por el momento, según los vecinos más críticos, no está llegando con la regularidad necesaria.

La pelota queda ahora en el tejado del Ayuntamiento de Logroño, que deberá dar respuesta a una ciudadanía que exige mayor presencia de los servicios de limpieza y una actuación más firme frente a los comportamientos incívicos que degradan los espacios comunes de todos.