Santander ha dado el pistoletazo de salida a una de las actuaciones más visibles del nuevo contrato de limpieza viaria de la ciudad: la sustitución de casi 4.000 contenedores de recogida de residuos urbanos repartidos por todo el municipio. La imagen de basureros rotos o con desperfectos tiene los días contados.

Los dos primeros barrios en beneficiarse de este cambio han sido Peñacastillo, que incluye zonas como Lluja, Adarzo y el polígono del Campón, y San Román. La siguiente semana le toca el turno a Cueto y Monte, para continuar después con Nueva Montaña. La estrategia es clara: avanzar desde el extrarradio hacia el centro de la capital cántabra.
La empresa adjudicataria del servicio, la UTE Acciona-Oxital, trabaja a un ritmo de unos 200 contenedores semanales, lo que supone instalar una media de 40 unidades al día. Desde fábrica les llegan exactamente esas 200 unidades cada semana, marcando así el compás de toda la operación.
El proceso de sustitución está diseñado para no interrumpir el servicio habitual de recogida de basura. En la práctica, funciona en cadena: una furgoneta retira los viejos contenedores con la ayuda de un montacargas, mientras otra avanza depositando los nuevos en su lugar. Pero no es solo un intercambio de unidades. Antes de colocar cada nuevo basurero, los operarios desbrozan la zona, retiran malas hierbas y zarzas, y limpian el espacio con agua y jabón. Cada contenedor instalado queda además registrado fotográficamente.
«Es un trabajo lento, porque hay que ir uno por uno», reconoció uno de los trabajadores presentes en el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria, donde se pudo comprobar de cerca cómo avanzaba la faena con hasta ocho operarios trabajando de forma coordinada.
Coincidiendo con el arranque de la renovación, la alcaldesa Gema Igual y el director gerente de la UTE, Pablo del Castillo, inauguraron la nueva Oficina de Atención al Ciudadano del servicio de limpieza, un espacio creado para ofrecer información directa y personalizada a los vecinos durante todo el proceso de implantación del nuevo contrato.
Basurero a basurero, Santander avanza hacia una imagen más limpia y ordenada en sus calles.



