Los ganaderos salmantinos reclaman acceso a pastos quemados para salvar a su ganado tras el desastre del verano

Los incendios y fenómenos meteorológicos extremos de este verano han dejado a numerosos ganaderos de la provincia de Salamanca sin pastos suficientes para alimentar a sus animales. Ante esta situación de emergencia, las organizaciones agrarias UPA y COAG han reclamado a la Junta de Castilla y León que flexibilice las normas y permita el pastoreo en las zonas de no cosechado afectadas por catástrofes naturales graves.

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La solicitud fue presentada el pasado 5 de agosto ante la Dirección General de Política Agraria Comunitaria de la Consejería de Agricultura. En ella, los sindicatos piden que el ganado pueda aprovechar a diente los terrenos que, por motivos catastróficos, no llegaron a cosecharse esta campaña.

Las comarcas salmantinas incluidas en esta petición son Vitigudino, Ledesma, Salamanca, Peñaranda de Bracamonte, Fuente de San Esteban y Alba de Tormes. Todas ellas han sufrido episodios de carácter catastrófico que han destruido una parte importante de los recursos pastables disponibles para la cabaña ganadera local.

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Según argumentan las organizaciones agrarias, los ganaderos afectados se encuentran en una situación muy complicada para encontrar alternativas con las que sustituir los pastos quemados. Permitir el pastoreo en esas zonas de no cosechado sería una solución rápida y eficaz que les daría un respiro sin necesidad de recurrir a costosas importaciones de forraje.

La medida no se limita a la provincia de Salamanca. También podrían beneficiarse ganaderos de otras zonas de Castilla y León, como las comarcas de Arévalo-Madrigal y Ávila, en la provincia abulense; Cuéllar, Sepúlveda y Segovia, en Segovia; Campo de Gómara y Arcos de Jalón, en Soria; la comarca Sur de Valladolid; y Sayago y Duero Bajo, en Zamora.

La petición llega en un momento especialmente delicado para el sector ganadero de la región, que afronta un verano marcado por el fuego y unas condiciones climáticas cada vez más extremas. Los sindicatos agrarios insisten en que esta flexibilización no supone un retroceso ambiental, sino una respuesta proporcionada y temporal ante una situación excepcional que no puede ignorarse.

Ahora la decisión está en manos de la Consejería de Agricultura, que deberá valorar si autoriza este aprovechamiento extraordinario antes de que la situación de los rebaños se agrave aún más.