Una enorme pilotadora se ha convertido en el símbolo más visible del cambio que se avecina en el corazón ferroviario de Santander. La maquinaria de la UTE Comsa-Cuevas lleva semanas en movimiento en el entorno de la Peña del Cuervo, dando forma a lo que será una de las transformaciones urbanas más ambiciosas de la historia reciente de la ciudad.

Los trabajos en marcha corresponden al primero de los proyectos del plan global de integración ferroviaria: el desvío provisional de las vías y la construcción de una estación temporal. Una actuación con un presupuesto de 37,8 millones de euros, dentro de un plan total que alcanza los 400 millones.
Las tareas que se están ejecutando estos días incluyen excavación y transporte de materiales, nivelación de áridos, preparación de accesos y la colocación de elementos prefabricados como grandes tubos de hormigón. Son trabajos previos, pero ya perfectamente visibles desde el paseo del Parque del Agua.
La pilotadora que domina el paisaje del entorno ferroviario está diseñada para realizar cimentaciones profundas. Crea pilares subterráneos de forma consecutiva para evitar corrimientos de tierra, una técnica habitual en grandes obras de ingeniería como esta.
El objetivo de esta primera fase es trasladar las vías de viajeros y mercancías del ancho ibérico, las de Renfe, hacia la zona actualmente ocupada por el ancho métrico de FEVE. Allí se levantará la estación provisional que permitirá mantener el servicio mientras se construye la definitiva.
Una vez completado ese traslado, comenzará la obra de la estación permanente, que incluirá un nuevo edificio de viajeros, andenes definitivos junto al Parque del Agua y la ya conocida losa sobre las vías. También se recuperará el aparcamiento junto a la calle Castilla y se liberarán más de 25.000 metros cuadrados en esa zona.
Las tres administraciones implicadas, el Gobierno de España, la Comunidad Autónoma de Cantabria y el Ayuntamiento de Santander, aún no han fijado fecha para el acto oficial de inicio de las obras, aunque todo apunta a que participarán conjuntamente en ese arranque institucional.
Los trabajos comenzaron el mes pasado y la previsión es que esta primera fase, junto a la construcción del edificio de oficinas de la Peña del Cuervo, pendiente aún de adjudicación, quede lista en 2028.
Santander empieza, por fin, a ver con sus propios ojos el cambio que lleva décadas esperando.
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