Zuia cierra sus piscinas y pide camiones cisterna de emergencia ante una crisis de agua sin precedentes este verano

El municipio alavés de Zuia atraviesa una situación crítica de desabastecimiento de agua que ha obligado al Ayuntamiento a solicitar ayuda urgente a la Diputación Foral de Álava y a adoptar medidas de restricción que afectan ya al día a día de sus vecinos.

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El Consistorio ha activado el servicio de alerta roja foral, un mecanismo de emergencia que permite el envío de camiones cisterna a los municipios que lo soliciten. El alcalde, Unai Gutiérrez, reconocía ayer que desconocía cuántos vehículos enviaría el organismo foral, aunque confiaba en que llegaran durante la tarde. Mientras tanto, el Ayuntamiento buscó por su cuenta vehículos alternativos y ya descargó uno en el depósito municipal a lo largo de la jornada.

El origen del problema es una combinación de factores. Zuia se abastece directamente del río Bayas, cuyo caudal ha caído de forma notable en las últimas semanas. A eso se suma que junio, julio y lo que va de agosto han transcurrido prácticamente sin lluvia. Dos averías recientes, entre ellas la rotura de una tubería, han agravado aún más la situación al obligar a cortar el suministro hacia el depósito municipal durante varios períodos.

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Para frenar el vaciado de las reservas, el Ayuntamiento ha cerrado las piscinas municipales a partir de hoy y ha prohibido a los vecinos regar huertos y jardines, llenar piscinas privadas, lavar vehículos o hacer cualquier otro uso del agua que no sea imprescindible. Las autoridades locales piden a la ciudadanía que reduzca su consumo al máximo mientras dure la emergencia.

Este escenario no es nuevo para Zuia. Cada verano la situación se repite con mayor o menor intensidad, y en junio ya se habían activado las primeras restricciones. El problema de fondo es estructural: la Confederación Hidrográfica del Ebro considera que el sistema de abastecimiento actual es deficitario para el nivel de población existente, lo que además tiene bloqueado el Plan General de Ordenación Urbana del municipio, que contempla la construcción de casi un millar de nuevas viviendas.

La solución a largo plazo pasa por la construcción de la balsa de Zaro, un proyecto que lleva años sobre la mesa y que, según indicaban desde la cuadrilla hace apenas un mes, por fin parece encaminarse tras alcanzar un acuerdo entre las partes implicadas. Mientras ese proyecto se materializa, los vecinos de Zuia tendrán que seguir midiendo cada gota de agua que consumen.