Dos programas de empleo puestos en marcha en la villa ducal combinan la formación práctica en oficios tradicionales con las herramientas digitales más actuales, ofreciendo a sus participantes una salida real al mercado laboral.

Alba de Tormes avanza en su apuesta por la inserción laboral con dos iniciativas que están dando sus frutos este verano. Los programas mixtos de formación y empleo Montea y Juaguete, que arrancaron en abril, siguen su curso con 36 alumnos desempleados divididos en dos grupos de 18 personas. Los proyectos cuentan con la cofinanciación del Servicio Público de Empleo Estatal, el Servicio Público de Empleo de Castilla y León y el propio Ayuntamiento de la localidad.
El programa Montea, centrado en albañilería, desarrolla sus prácticas en el cementerio municipal. Allí, los alumnos trabajan en obras reales de revestimiento, levantamiento de muros y aplicación de enfoscados. También realizan prácticas en tejados, elaboran mortero de cal por medios mecánicos y construyen muros de medio asta por parejas. La formación teórica se ha complementado este mes con sesiones impartidas por técnicos de la Junta de Castilla y León sobre prevención de riesgos por amianto y medidas de seguridad frente a caídas en altura.
Por su parte, el taller Juaguete aúna la tradición cerámica de la zona con la tecnología más moderna. En el aula, los participantes aprenden a crear bocetos y texturas utilizando herramientas de inteligencia artificial generativa y diseño asistido por ordenador. En el taller, trabajan con técnicas artesanales como la plancha, el rodillo y el laminado, además de la decoración de cuerda seca, una técnica local de gran valor patrimonial.
El taller Juaguete también ha tenido un papel protagonista en la vida social del municipio. Sus alumnos diseñaron y elaboraron los trofeos artesanales que se entregaron en la carrera nocturna celebrada en Alba de Tormes el pasado 12 de julio, un ejemplo de cómo la formación trasciende el aula y contribuye directamente a la comunidad.
Ambas iniciativas se perfilan como una apuesta firme del municipio por recuperar oficios con raíces locales y adaptarlos a las exigencias del presente, ofreciendo a personas en situación de desempleo una cualificación práctica y con futuro.
