Arranca la recuperación del suelo quemado en Piedralaves y El Tiemblo tras el devastador incendio de la Sierra Oeste

La cuenca del Tajo da sus primeros pasos para sanar las heridas que el fuego dejó este verano en dos municipios abulenses. Esta semana arrancan sobre el terreno las labores de restauración hidrológico-forestal en Piedralaves y El Tiemblo, localidades castigadas por el que ha sido considerado el mayor incendio forestal registrado en España desde que existen datos oficiales.

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Los trabajos comenzarán con la construcción de albarradas, unas pequeñas estructuras de contención que actuarán como diques naturales para retener las cenizas acumuladas tras las llamas y ayudar a estabilizar el suelo quemado. Su función es clave: frenar que las capas más superficiales de tierra, precisamente las más ricas en nutrientes, se pierdan arrastradas por la lluvia o el viento antes de que la vegetación tenga oportunidad de volver a crecer.

Sin esa protección, la erosión podría llevarse los materiales que la naturaleza necesita para regenerarse, comprometiendo seriamente la recuperación de la cubierta vegetal durante sus primeras etapas, las más vulnerables y decisivas.

Para garantizar la seguridad de las zonas cercanas a estas infraestructuras, ya se han retirado ejemplares de pino carrasco que representaban un riesgo potencial para inmuebles y personas, una medida preventiva antes de que comiencen las actuaciones de mayor calado.

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El incendio de la Sierra Oeste arrasó territorio en las provincias de Madrid, Ávila y Toledo, dejando un rastro de destrucción que se extiende por más de 110.000 hectáreas dentro de la cuenca hidrográfica del Tajo. Esta cifra supone el doble de la superficie afectada por incendios en la misma cuenca el año anterior, lo que da una idea de la magnitud del desastre vivido este verano.

Antes de iniciar los trabajos, técnicos especializados realizaron un exhaustivo análisis espacial y varias visitas de campo a los territorios afectados. De ese estudio se ha extraído un mapa de prioridades que guiará las actuaciones, poniendo especial atención en los puntos de captación de agua destinados al abastecimiento de poblaciones, así como en las cuencas que vierten a ellos.

La coordinación entre el organismo gestor y las comunidades autónomas implicadas será fundamental para que la recuperación avance de forma ordenada y eficaz en los meses y años que quedan por delante.

Para los vecinos de Piedralaves y El Tiemblo, que vivieron de cerca el horror del incendio, ver maquinaria y equipos trabajar en sus montes supone al menos una señal de que la naturaleza, con ayuda, puede comenzar a respirar de nuevo.