Astorga vuelve a convertirse esta semana en Asturica Augusta. La ciudad leonesa celebra la 40.ª edición de la fiesta de Astures y Romanos, una de las recreaciones históricas más importantes de España, con una programación especialmente diseñada para honrar cuatro décadas de pasión colectiva por el pasado.

Astorga se viste de toga y piel para celebrar cuatro décadas de historia viva

Todo comenzó en 1986, cuando un pequeño grupo de aficionados a la historia organizó el primer circo romano con motivo de los dos mil años de la fundación de la ciudad. Aquello fue solo el principio. Con el paso de los años la iniciativa fue creciendo, y en el año 2000 aparecieron las primeras tribus de Astures, germen de lo que con el tiempo se convirtió en una asociación de recreación histórica que hoy moviliza a miles de personas.

Durante cuatro días, las calles de Astorga se transforman en un escenario del siglo I antes y después de Cristo. Veintiséis tribus astures y 32 domus romanas levantan sus campamentos en el Parque del Melgar, confeccionan sus propias vestimentas y dan vida a una época en la que la cultura indígena astur chocó y se fusionó con el poder de Roma.

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Lo que hace especial a esta fiesta no es solo su escala, sino su esencia. No se trata de un espectáculo para ver desde fuera, sino de una vivencia compartida. Cerca del 20% de la población de Astorga forma parte de la asociación, y cualquier persona, adulto o menor, puede hacerse socio sin necesidad de pertenecer a ningún grupo concreto.

Declarada Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León desde 2011, la cita atrae cada año a miles de visitantes que llegan atraídos por una inmersión histórica sin igual. El contexto no podría ser más apropiado: Astorga fue uno de los principales centros administrativos del noroeste peninsular y guarda en su urbanismo y sus restos arqueológicos la huella directa de aquella época.

La edición del 40 aniversario incluye todos los actos que han cimentado el éxito de la fiesta a lo largo de estas décadas: el campamento histórico, los desfiles, el circo astur-romano, la Noche de Druidas, la boda astur y los combates de gladiadores, junto a actividades conmemorativas que miran tanto al pasado histórico como al recorrido de la propia celebración.

Cuarenta años después de su nacimiento, Astures y Romanos demuestra que divulgar la historia puede ser también un motor de identidad, de economía local y de orgullo ciudadano. En Astorga, el pasado no se guarda en vitrinas: sale a la calle.