Valladolid pone en marcha un plan de tres años para salvar el comercio de barrio: mentores, bonos descuento y una bolsa de empleo digital

El Ayuntamiento de Valladolid ha presentado un ambicioso plan integral para reforzar el comercio de proximidad en la ciudad, con 19 programas y 46 actuaciones repartidas en cinco ejes de trabajo que se desarrollarán durante los próximos tres años.

Valladolid pone en marcha un plan de tres años para salvar el comercio de barrio: mentores, bonos descuento y una bolsa de em

La iniciativa nace de un diagnóstico exhaustivo: se analizaron 111 variables a partir de más de 3.600 cuestionarios respondidos por comerciantes y vecinos, lo que ha permitido trazar una hoja de ruta ajustada a la realidad del sector. Un sector que, no hay que olvidarlo, agrupa 2.580 establecimientos y da empleo a más de 14.900 personas entre trabajadores por cuenta ajena y autónomos.

Una de las apuestas más llamativas es la figura del «comerciante mentor», pensada para que los negocios veteranos acompañen a quienes acaban de abrir por primera vez. La idea es clara: compartir experiencia para reducir el riesgo de fracaso en los primeros meses, un periodo especialmente crítico para cualquier emprendedor del sector.

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El plan también incorpora novedades como un Observatorio del Comercio de Proximidad con un barómetro de seguimiento periódico, una campaña dirigida al público joven a través de redes sociales y una bolsa de empleo digital. Esta última responde a una demanda concreta del sector: la dificultad para cubrir puestos de trabajo, tanto de forma estable como en momentos de mayor actividad como las rebajas o la campaña navideña.

Entre las medidas que ya funcionaban y que se mantienen, destacan los vales de descuento del programa «Bono Próximo» y las obras de mejora previstas en galerías y mercados como La Rondilla, Delicias, El Val o El Campillo, además de ejes comerciales como las calles Mantería o Torrecilla.

El alcalde, Jesús Julio Carnero, subrayó durante la presentación que el comercio de proximidad es «un activo no solo económico, sino también urbano y social». Su concejal de Comercio, Víctor Martín, abordó además uno de los asuntos más sensibles: el impacto de la Zona de Bajas Emisiones en la facturación de los negocios. Según los datos recogidos, los clientes que acceden en vehículo sí han modificado sus hábitos, y esa percepción de los comerciantes será tenida en cuenta en la nueva ordenanza que se está redactando.

El objetivo final, según el equipo de gobierno, es lograr un comercio de barrio «más competitivo, innovador y mejor integrado en el modelo social» de la ciudad.