Cuando el calor aprieta y no hay manera de aguantar en casa, la ciudad ofrece alternativas. Este verano, Cáceres ha contado con tres espacios oficiales de la Red de Refugios Climáticos, una iniciativa impulsada por el Ministerio para la Transición Ecológica. El problema es que muy poca gente sabe que existen.

Los tres puntos habilitados se encuentran en zonas céntricas: el Instituto Nacional de la Seguridad Social de la avenida de España, el centro Red Circular FAB de la calle Doctor Marañón, dependiente de la Diputación, y la Subdelegación del Gobierno en Cáceres. Son espacios públicos a los que cualquier persona puede acceder libremente, sin necesidad de realizar ningún trámite, solo para resguardarse del calor.
La idea es sencilla y necesaria, pero los datos de uso son muy bajos. En la Subdelegación del Gobierno únicamente una persona utilizó el refugio durante todo el verano. Fue alguien que no se encontraba bien debido a las altas temperaturas, descansó un rato en el hall, le ofrecieron agua y continuó su camino al recuperarse. En el edificio de la Seguridad Social, varios de sus propios trabajadores reconocían no conocer la iniciativa, a pesar de estar correctamente señalizada.
El caso más activo ha sido el Ateneo de Cáceres, que puso en marcha el servicio en julio por las tardes. Su presidenta, Mari Ángeles López, calcula que unas veinte personas han hecho uso del espacio, y el objetivo es ampliar su funcionamiento e integrarse en la red oficial.
La Red Nacional de Refugios Climáticos se presentó oficialmente el pasado 27 de julio, con la apertura de 180 espacios en edificios de la Administración General del Estado y la activación de una plataforma interactiva donde localizar los refugios disponibles. El Ministerio también abrió una línea de financiación de 10 millones de euros para ayudar a ayuntamientos y entidades sin ánimo de lucro a crear nuevos puntos en zonas vulnerables, dando prioridad a barrios con mayor pobreza, alta presencia de población mayor o escasez de zonas verdes.
La iniciativa acaba de arrancar y sus impulsores reconocen que el desconocimiento es el principal freno. El reto ahora es divulgar su existencia para que, cuando llegue el próximo verano, los cacereños sepan que tienen un lugar donde refugiarse del calor sin coste ni complicación.



