La Biblioteca Pública Ramon Guillem de Catarroja se prepara para abrir un espacio cultural sin precedentes en el municipio: una sala dedicada íntegramente a la filosofía, formada por la colección personal del profesor Joan B. Llinares, reunida a lo largo de casi seis décadas de vida académica e intelectual.

El fondo bibliográfico, compuesto por más de 6.000 volúmenes, incluye obras en griego, latín, alemán, francés y otras lenguas, con ediciones originales de gran valor académico y bibliográfico. La previsión es que la sala pueda abrir sus puertas al público a mediados de octubre.
Durante el verano, profesoras de Filosofía del IES Berenguer Dalmau han trabajado en la clasificación y ordenación de los libros para preparar la colección y facilitar su consulta. El resultado será un fondo especializado accesible para vecinos, estudiantes universitarios e investigadores.
Joan B. Llinares ejerció durante más de 40 años como profesor en la Facultad de Filosofía de la Universitat de València, donde impartió, entre otras materias, Antropología Filosófica. A lo largo de su trayectoria también destacó como investigador, traductor y prologuista de obras filosóficas y literarias, con especial dedicación a la obra de Friedrich Nietzsche.
La donación fue posible gracias a la mediación de un antiguo alumno de Llinares, actualmente profesor de Filosofía en el IES Berenguer Dalmau, quien conectó al catedrático con la bibliotecaria Mari Àngels Gaudioso y la concejala de Cultura, Dolors Gimeno. Ante la dificultad inicial de encontrar un espacio adecuado para albergar la colección, ambas apostaron por integrarla en la biblioteca municipal y crear una sala específica.
Gimeno ha destacado el «valor bibliográfico e intelectual incalculable» del fondo y ha subrayado que el nuevo espacio «quiere ser un lugar de referencia para quienes estudian, investigan o simplemente sienten interés por la filosofía y la historia del pensamiento».
Por su parte, Llinares ha explicado que construyó su biblioteca «comprando libros allá donde iba» y que su voluntad es que este patrimonio «no se disperse y pueda seguir vivo en un lugar donde otras personas puedan consultarlo». El profesor reconoce que aún faltan algunos volúmenes prestados a amigos, a quienes ya ha pedido que los devuelvan a la biblioteca de Catarroja cuando dejen de necesitarlos.
Con esta iniciativa, la Biblioteca Ramon Guillem amplía su fondo especializado y refuerza su papel como espacio público de conservación y divulgación del conocimiento en la comarca.
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