Valladolid lleva casi una semana respirando un aire que supera los límites recomendados. La ciudad se encuentra en la denominada Situación 2 de Aviso por contaminación de ozono, tras registrar durante cinco jornadas consecutivas concentraciones superiores a 120 microgramos por metro cúbico en las estaciones de su red de control atmosférico.

El salto de nivel se produjo el pasado 14 de agosto, cuando la situación preventiva que estaba activa desde el día 11 se elevó a aviso al no remitir los datos. Las mediciones del viernes 14 así lo confirmaban: la estación de Michelín 1 llegó a registrar 145 µg/m3, la de Michelín 2 alcanzó los 138, Puente Poniente los 137 y Valladolid Sur los 134. La estación de Vega de Sicilia lleva sin ofrecer datos desde el jueves 13.
El ozono es un gas contaminante secundario que se dispara en periodos de calor intenso. A las altas temperaturas de estas últimas semanas se suma la influencia de los incendios forestales, cuyo humo aporta sustancias que favorecen la formación de este gas en la atmósfera. Además, el jueves se detectaron también niveles elevados de partículas procedentes del desierto del Sáhara, que igualmente superaron los umbrales del plan de acción municipal.
Ante esta situación, el Ayuntamiento ha puesto en marcha varias medidas de tráfico y movilidad. La velocidad máxima en el interior de la Zona de Bajas Emisiones queda limitada a 30 kilómetros por hora, restricción que también afecta a las calles del perímetro de la ZBE como Paseo Isabel La Católica, Ramón y Cajal, María de Molina, Colón o Miguel Iscar, entre otras. Los aparcamientos disuasorios son gratuitos durante el episodio, y las líneas de autobús de AUVASA han sido reforzadas, especialmente las que conectan con la ZBE, al igual que la disponibilidad de bicicletas públicas.
Las perspectivas para los próximos días son más favorables. La ligera bajada de temperaturas prevista debería traducirse en un descenso de los niveles de ozono, y las lluvias anunciadas podrían contribuir a limpiar el ambiente de partículas saharianas.
Mientras tanto, el Servicio de Medio Ambiente recomienda a todos los vecinos reducir las actividades físicas prolongadas al aire libre, especialmente si aparecen síntomas como tos, irritación de garganta o dificultad para respirar. Las personas mayores, niños y quienes padezcan enfermedades respiratorias o cardiovasculares deben extremar la precaución, llevar a cabo sus actividades en espacios cerrados y seguir en todo momento las indicaciones de su médico.



