La octava edición de Pedra en Viu convierte Ciutadella en un gran escenario al aire libre este sábado con una jornada cultural que arranca a las diez de la mañana y se prolonga hasta las diez de la noche.

La muestra, integrada en el festival Pedra Viva, reunirá diez propuestas artísticas de las Islas Baleares seleccionadas entre más de treinta candidaturas. Teatro, música, danza y marionetas tomarán el pulso de la ciudad en localizaciones singulares elegidas específicamente para cada espectáculo.
El cartel cuenta con representantes de todas las islas del archipiélago, a excepción de Formentera, y tiene como objetivo visibilizar la creación escénica local y consolidar una comunidad artística entre los creadores de las distintas islas.
Joan Taltavull, director del festival, subraya el valor de esta sección: «Para nosotros tiene mucho sentido enseñar lo que hacen los artistas locales de las Islas y acompañarlos para crear redes y una comunidad artística». Taltavull también destaca que la apertura al resto del archipiélago fue una decisión natural dado el tamaño de Menorca y la escasa relación entre artistas de las diferentes islas.
La organización prioriza proyectos emergentes o experimentales con voluntad clara de profesionalización. No se trata solo de un escaparate, ya que el festival ofrece también acompañamiento a los participantes y favorece la creación de redes. De hecho, algunos creadores han llegado a llevar sus montajes a la Península gracias a los contactos generados en ediciones anteriores.
El domingo, además, los participantes podrán disfrutar de una residencia artística enfocada en el proceso creativo, la distribución y las mentorías, a cargo de Anna Ponces, Toni Casares y Pedro Vidal. Estos tres profesionales actuarán también como jurado del Premi Pedra Viva 2026.
La entrada a cada espectáculo cuesta cinco euros, aunque las propuestas «Zoller» y Kúu Music Experience son de acceso gratuito. Quienes deseen disfrutar de toda la jornada pueden adquirir un pase global por treinta euros.
Esta edición sirve además como cierre del festival Pedra Viva, que regresó este verano tras un año de pausa con notable éxito de público. De cara al futuro, la organización apuesta por un formato más reducido pero más intenso: «Nuestra línea será intentar que menos sea más: menos espectáculos, pero más especiales, diferentes y únicos», concluye Taltavull.
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