El autor confeso del doble crimen de Hinojedo ha relatado ante la Guardia Civil cómo acabó con la vida de dos personas el 4 de marzo de 2024, después de que una discusión por la reparación de un canalón se convirtiera en tragedia. Rubén, de 41 años, y su madre Milagros, de 81, fueron hallados muertos en su vivienda dos días después.

El detenido, identificado como F. M. S., trabajaba como instalador de fibra óptica y había acudido al domicilio de las víctimas meses antes para realizar una instalación. Durante los trabajos rompió parte de un canalón de la fachada, lo que desencadenó un largo conflicto con Rubén, que no dejaba de llamarle para exigirle que lo reparara.
Aquella tarde de marzo regresó a la casa sobre las seis o siete de la tarde. Estuvo cerca de media hora intentando arreglar el desperfecto sin conseguirlo. Cuando le comunicó a Rubén que no podía solucionarlo y que recurriera al seguro del hogar, este se enfureció y trató de empujarle o golpearle. El instalador respondió con un puñetazo que tiró al suelo a Rubén, quien comenzó a insultarle. Según su propio relato, en ese momento perdió el control y lo estranguló.
Milagros, la madre de la víctima, presenció lo ocurrido o descubrió el cuerpo. El detenido la mató a continuación, según confesó, por miedo a que le denunciara.
Pese a que acumulaba una deuda aplazada de 16.000 euros, el sospechoso aseguró que ese no fue el móvil del crimen. Sin embargo, reconoció que, aprovechando la situación, intentó acceder a la cuenta bancaria de Rubén realizando dos llamadas a la entidad haciéndose pasar por él. Precisamente esas grabaciones de voz, identificadas por un compañero de trabajo, pusieron a los investigadores sobre su pista más de dos años después de los hechos.
La prueba definitiva llegó con el análisis de ADN, que vinculó los restos biológicos del detenido con el cable utilizado para matar a Milagros y con el interruptor de luz del cobertizo donde fue hallado Rubén. Ante esas evidencias, F. M. S. cambió de abogado y optó por confesar.
Estuvo más de dos años en silencio. Cuando le preguntaron por qué no había hablado antes, respondió que estaba preocupado por su familia y por saldar sus deudas. Al final de su declaración, añadió que se arrepiente cada día de lo que hizo y que pide perdón.



