Los madrileños que usan el metro a diario tendrán que modificar sus rutas habituales durante buena parte del verano. Metro de Madrid ha confirmado el cierre temporal de tramos en tres de sus líneas para acometer obras de mejora e infraestructura que no pueden ejecutarse con el servicio en marcha.

Los primeros en notar el cambio serán los usuarios de la línea 9B. El tramo entre Arganda del Rey y Rivas Vaciamadrid permanecerá cerrado desde el 25 de julio hasta el 13 de agosto. Los trabajos se centrarán en la renovación de elementos de la infraestructura ferroviaria para reforzar la fiabilidad y la seguridad del servicio en esa zona.
A partir del 1 de agosto y hasta el 2 de septiembre, la línea 6 suspenderá el servicio entre Argüelles y Ciudad Universitaria. La causa principal es la necesidad de intervenir en la estación de Moncloa, donde se renovará la vía y se reforzarán los andenes para instalar las puertas de automatización de la Circular. Esta estación no pudo ser intervenida durante los cierres del año pasado porque funcionó como cabecera provisional, por lo que el trabajo quedó pendiente hasta ahora.
La línea 7 también se verá afectada entre el 2 y el 28 de agosto. No habrá trenes entre Gregorio Marañón y Pitis, y los operarios trabajarán sobre más de 20 kilómetros de túnel y en hasta 24 estaciones para renovar el carril y la señalización. Esta actuación forma parte de un proyecto de mayor envergadura con una inversión que supera los 33 millones de euros, financiada en un 40% con fondos europeos del programa FEDER 2021-2027.
En todos los casos, Metro habilitará autobuses de sustitución sin coste adicional para los viajeros. Aunque los recorridos exactos y las frecuencias aún no se han comunicado, la empresa pública ha garantizado la cobertura de los tramos clausurados.
Estas interrupciones se suman al cierre que ya está en vigor en la línea 10 entre Nuevos Ministerios y Plaza de Castilla, lo que convierte este verano en uno de los más intensos en cuanto a obras para la red de metro madrileña.
Desde Metro de Madrid han explicado que la elección de los meses de julio y agosto responde precisamente a que son las semanas del año con menor afluencia de viajeros, con el objetivo de reducir al máximo las molestias para los ciudadanos.
