La villa ducal de Covarrubias volverá a ser, del 3 al 5 de septiembre, el escenario de uno de los festivales culturales más singulares de Castilla y León. El Festival Internacional de Mujeres Creadoras llega a su octava edición con más de 50 actividades programadas y una presencia internacional que refuerza su posición como referente del arte impulsado por mujeres en el medio rural.

Bajo el lema Sin lindes… Habitar la tierra en libertad, el certamen plantea este año una reflexión sobre el derecho a vivir, crear y permanecer en los pueblos. Un mensaje que conecta directamente con el territorio que lo acoge y con las comunidades que participan en él.
El cartel reúne a 34 creadoras y 26 compañías procedentes de Canadá, Francia, República Checa y Colombia, además de distintos puntos de España. Teatro, danza, circo, música, performance y talleres se repartirán no solo por Covarrubias, sino también por las localidades cercanas de Lerma, Quintanilla del Agua y Tordueles.
Una de las apuestas más llamativas es la instalación artística Sin Lindes, elaborada por las propias vecinas de Covarrubias. Inspirada en la obra de la artista Helga Stentzel, la pieza transforma ropa tendida en figuras de animales del entorno, convirtiendo un gesto de lo más cotidiano en una declaración de arraigo y pertenencia al paisaje.
El proyecto participativo Huellas suma este año una novedad importante: cuatro estudiantes universitarias seleccionadas a través del programa Aula Albura del Ministerio de Cultura colaborarán con mujeres locales durante sus prácticas en el entorno rural. El resultado será una propuesta colectiva que homenajea la memoria compartida y el papel histórico de la mujer en el pueblo.
El festival estrenará también un espacio de diálogo intergeneracional inédito hasta ahora, con un encuentro directo entre artistas profesionales y vecinas de Covarrubias. Una mesa redonda sobre libertad, creación y territorio cerrará este foro pensado para debatir el papel transformador que la cultura puede tener en los pueblos.
Con cada edición, Covarrubias demuestra que el mundo rural no solo puede acoger cultura de primer nivel, sino también generarla y exportarla. Septiembre, una vez más, tiene una cita ineludible en la comarca del Arlanza.
