El acusado del crimen de Aranda alega que el consumo de cocaína le borró la memoria del día que mató a su suegro

El hombre juzgado por asesinar al padre de su mujer en Aranda de Duero declaró este martes ante el tribunal sin recordar prácticamente nada de lo sucedido el día de los hechos. Con voz tenue y pausada, JLH atribuyó sus lagunas de memoria a una grave enfermedad mental derivada de más de dos décadas de consumo de cocaína.

El acusado del crimen de Aranda alega que el consumo de cocaína le borró la memoria del día que mató a su suegro

El acusado compareció ante la Fiscalía y respondió a la inmensa mayoría de las preguntas con un escueto «no recuerdo nada». Según explicó, llevaba consumiendo cocaína desde hacía más de 20 años y no fue hasta 2024 cuando su mujer lo descubrió. A partir de ese momento, su vida comenzó a desmoronarse.

Reconoció que intentó buscar ayuda a través de su familia, acudiendo a entidades como Proyecto Hombre o Cáritas, aunque sin éxito. También admitió que los días previos al crimen, ocurrido el 3 de octubre, consumía aproximadamente un gramo de droga al día, y que cuando perdía el control llegaba a gastarse 4.000 euros en 100 gramos de cocaína.

Del día en que murió su suegro, aseguró no guardar ningún recuerdo. Sí reconoció, sin embargo, haber tragado droga cuando la Policía fue a detenerle, y haber hecho lo mismo cuando fue trasladado al hospital. Llegó a prisión, según sus palabras, «hecho un desastre».

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La memoria, según relató, comenzó a volver durante su estancia en la cárcel, aunque de forma fragmentada. Desde allí envió una carta a su mujer pese a tener una orden de alejamiento, y en ella pedía disculpas basándose, dijo, en lo que había leído en la prensa sobre los hechos. Los recortes de esos periódicos, junto a una copia de la carta, los conserva en su poder.

La acusación intentó demostrar que el acusado sí recordaba ciertos detalles, señalando la existencia de audios, vídeos de sus relaciones con su esposa y un control constante sobre ella durante el año anterior al crimen. JLH negó haber sido celoso y afirmó haber dado siempre libertad a su mujer.

La defensa, por su parte, subrayó que el período del que el acusado dice no recordar nada abarca únicamente desde el día anterior a los hechos hasta su detención, y que su vida hasta entonces era, según él, completamente normal.

El juicio continúa en Burgos con la mirada puesta en determinar si la enfermedad mental puede considerarse una circunstancia atenuante o eximente en este caso.