El agua subterránea de León resiste los incendios de 2025 sin señales de deterioro generalizado

La Confederación Hidrográfica del Duero concluye que los devastadores incendios forestales que arrasaron más de 36.000 hectáreas de la provincia de León el pasado verano no han provocado una contaminación generalizada de las aguas subterráneas, aunque advierte de que el seguimiento debe continuar durante los próximos años.

El agua subterránea de León resiste los incendios de 2025 sin señales de deterioro generalizado

El organismo ha completado una nueva fase de control extraordinario que analiza los datos recogidos entre finales de 2024 y la primavera de 2026. Los resultados no permiten acreditar un deterioro del estado químico de las masas de agua estudiadas, ni atribuir de forma inequívoca a los incendios las pequeñas variaciones puntuales que sí se han detectado en algunos puntos concretos.

El trabajo se ha desarrollado en nueve puntos de control, entre manantiales, pozos, sondeos y piezómetros, repartidos en siete masas de agua subterránea de la provincia: La Tercia-Mampodre-Riaño, La Babia-Luna, Terciario Detrítico del Tuerto-Esla, Terciario Detrítico del Esla-Cea, La Maragatería, Raña de la Bañeza y Aluvial del Órbigo.

En la mayor parte de los puntos, la composición del agua se mantiene dentro de los márgenes habituales. Las variaciones más llamativas se localizan en momentos concretos y no se repiten de manera uniforme. En Riaño, por ejemplo, se registró un aumento temporal de la mineralización que revirtió en marzo de 2026. En Castrocalbón, la variación más marcada apareció en esa misma campaña, coincidiendo con un invierno especialmente lluvioso.

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También se han analizado hidrocarburos aromáticos policíclicos, compuestos relacionados con procesos de combustión, encontrándose en concentraciones muy bajas en los nueve puntos. Al no existir análisis previos a los incendios, no es posible determinar si ya estaban presentes antes del fuego o si han aumentado, aunque los datos actuales servirán de referencia para futuras mediciones.

En cuanto a los nitratos, todos los puntos se sitúan muy por debajo del límite legal de 50 miligramos por litro, con un máximo de 14 mg/l registrado en Castrocalbón.

La Confederación recuerda que el efecto del fuego sobre las aguas subterráneas no es inmediato. Las cenizas tardan semanas o incluso años en filtrarse hasta los acuíferos dependiendo del terreno, por lo que la vigilancia se mantendrá especialmente activa durante los periodos de recarga otoñales e invernales.

En plena nueva campaña de incendios de 2026, el organismo insiste en que el seguimiento continuará para confirmar si las variaciones detectadas revierten, persisten o simplemente forman parte de la variabilidad natural de cada punto.