Ismael de la Vega lleva años siendo una de las caras más reconocibles de las fiestas de Santander. Como presidente de La Pera, la peña que se ha ganado un lugar de honor en la Semana Grande, conoce mejor que nadie lo que significa vivir las fiestas desde dentro, con toda su intensidad y también con toda su responsabilidad.

De la Vega ha sido el quinto invitado de la sección de entrevistas festivas que repasa, con un formato cercano y distendido, las historias que hay detrás de quienes hacen posible que la ciudad se convierta en una fiesta cada julio.
En la conversación, el presidente de La Pera desveló los orígenes de la peña, un relato que combina amistad, tradición y mucha ilusión. Según contó, el nacimiento de la agrupación no fue fruto de ningún plan elaborado, sino de esa forma espontánea en que nacen las cosas que de verdad duran.
Hoy, La Pera cuenta con más de 700 peñistas, una cifra que da idea de la envergadura que ha alcanzado la organización. Gestionar ese número de personas durante los días de fiestas no es tarea sencilla, y De la Vega explicó cómo se organiza el día a día para que todo funcione y cada miembro pueda disfrutar al máximo.
Uno de los puntos más reveladores de la entrevista fue conocer con cuánta antelación comienzan los preparativos. Las fiestas de Santiago, popularmente conocidas como Semana Grande, no se improvisan: detrás de cada actividad, de cada salida, de cada momento compartido hay meses de planificación silenciosa que el público no suele ver.
De la Vega también habló de sus momentos preferidos dentro de las fiestas, esos instantes que, según confesó, hacen que todo el esfuerzo previo valga la pena y que lo animan a seguir al frente de la peña año tras año.
La entrevista reafirma que la Semana Grande de Santander no sería lo mismo sin el tejido de peñas que le da vida desde la calle. Personas como Ismael de la Vega son el motor invisible de una fiesta que, una vez más, promete llenar la ciudad de música, ambiente y ganas de celebrar.



