El auditorio que Sevilla construyó, nunca inauguró y dejó saquear: la historia olvidada del Higuerón Sur

En el extremo norte de Sevilla, escondido tras las grandes superficies comerciales del Higuerón Sur, existe un teatro al aire libre que costó millones, se terminó de construir en 2015 y jamás recibió a su primer espectador. Lo que iba a ser un nuevo espacio cultural para el Distrito Norte acabó convertido en un recinto desvalijado, lleno de basura y sin un solo cuadro eléctrico en su interior.

El auditorio que Sevilla construyó, nunca inauguró y dejó saquear: la historia olvidada del Higuerón Sur

El Auditorio del Parque del Higuerón Sur nació como parte de un ambicioso proyecto urbanístico impulsado por la promotora Bogaris Retail, conocido en sus orígenes como Ciudad de la Imagen. El desarrollo incluía zonas verdes, juegos infantiles, pistas deportivas, un skatepark, carril bici y, como pieza central de uso cultural, este auditorio con capacidad para unos 500 espectadores, escenario amplio, camerinos, aseos y zona de bastidores.

Las obras arrancaron en octubre de 2012 y el Ayuntamiento de Sevilla recepcionó el parque en marzo de 2015. En ese momento, el recinto quedó a disposición del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla, el ICAS, que comenzó a explorar su posible uso como espacio escénico. Pero ahí se detuvo todo.

Nunca hubo programación, nunca hubo gestión definida y, lo más grave, nunca hubo vigilancia. La ausencia de un plan claro dejó el edificio cerrado y expuesto. En apenas dos años, el vandalismo hizo el resto: los cuadros eléctricos desaparecieron, las dependencias quedaron destrozadas y la basura se fue acumulando en un espacio que nadie reclamaba.

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El cambio de gobierno municipal tras las elecciones de mayo de 2015 abrió un cruce de reproches entre PP y PSOE. Los socialistas, que tomaron las riendas del consistorio, denunciaron haber recibido unas instalaciones sin ningún plan de gestión ni medidas de seguridad. Los populares, por su parte, aseguraron haber dejado encaminadas las bases para su puesta en marcha.

Mientras los partidos se señalaban mutuamente, el auditorio se deterioraba sin remedio.

El caso del Higuerón Sur no es solo la historia de un edificio abandonado. Es el retrato de lo que ocurre cuando una infraestructura pública se entrega sin el compromiso real de hacerla funcionar. Un espacio pensado para dar vida cultural a un barrio acabó siendo víctima de la dejadez institucional antes incluso de levantar el telón por primera vez.

Hoy, once años después de su construcción, el auditorio sigue siendo uno de los grandes desconocidos de la ciudad.