Una señal de prohibición de circulación, instalada la semana pasada junto a la plaza de Santa María, marca el final de un problema que los vecinos llevan años denunciando.

La angosta vía, conocida por sus dificultades para el paso de vehículos, vivió el pasado 2 de mayo uno de sus momentos más tensos cuando un camión de reparto de fruta quedó encajonado entre sus paredes y terminó ardiendo. El fuego generó una espesa humareda que alarmó a todo el barrio, aunque afortunadamente no hubo que lamentar daños personales.
Desde entonces, la asociación vecinal Ciudad Monumental, liderada por Juan Manuel Honrado, no paró de reclamar una solución definitiva. Presentaron un escrito al Consistorio acompañado de firmas de los residentes, en el que recordaban que el tramo a la altura del número 9 de la calle constituye un punto negro donde los vehículos de gran anchura se quedan atascados con frecuencia, causando desperfectos continuos en las fachadas del entorno.
El colectivo vecinal fue claro en su diagnóstico: el incidente del camión puso en serio peligro la integridad física de los residentes y el patrimonio histórico de los edificios de la zona.
La respuesta municipal no fue inmediata. En junio, el concejal de Tráfico, Pedro Muriel, dejó la decisión en manos de los técnicos y la Policía Local, y defendió que el accidente había sido fortuito y que la calle no presentaba un índice de siniestralidad que justificara su cierre. Sin embargo, el informe técnico ha concluido con una medida contundente: prohibir la circulación en la vía salvo a los residentes.
La señal ha pillado por sorpresa a los propios vecinos, que reciben la noticia con satisfacción. Honrado reconoce que lo ocurrido en mayo fue la gota que colmó el vaso de una reivindicación histórica, y agradece al Ayuntamiento la respuesta, aunque avanza que permanecerán atentos para comprobar si la medida se aplica de forma efectiva.
Cabe recordar que el camión siniestrado permaneció dos días bloqueando la vía hasta que pudo ser retirado el 4 de junio con la intervención de una empresa de grúas y la Policía Local.
La Ciudad Monumental de Cáceres ya contaba con una regulación estricta del acceso rodado, con limitaciones de gálibo, peso y tipo de vehículo. Esta nueva restricción en la calle Amargura refuerza la protección de uno de los conjuntos históricos más valiosos de España.
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