El PSOE pide zona catastrófica para los pueblos cacereños arrasados por el fuego y exige más prevención a la Junta

El incendio forestal declarado el pasado fin de semana en el entorno de Casas de Millán ha dejado una huella devastadora en la comarca cacereña. Cerca de 1.350 hectáreas han quedado calcinadas, afectando de lleno a los municipios de Casas de Millán, Mirabel y Grimaldo, cuyos vecinos aguardan ahora respuestas y ayudas urgentes.

El secretario general del PSOE de Extremadura, Álvaro Sánchez Cotrina, visitó este martes las zonas quemadas para trasladar su apoyo a los afectados. Desde el monte público de Mirabel, se reunió con la realidad del terreno y acompañó a los vecinos que aún asimilan los daños sufridos.

Sánchez Cotrina se sumó a la petición ya formulada por los alcaldes de los tres municipios para que el Gobierno central declare la zona como gravemente afectada por una emergencia de protección civil. Esta figura permitiría desbloquear ayudas directas para los pueblos, los particulares y las explotaciones que han resultado perjudicadas por el fuego.

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El líder socialista extremeño reconoció la labor del operativo del Plan Infoex durante la extinción del incendio, al que calificó como «uno de los mayores orgullos» de la región. Sin embargo, aprovechó la visita para reclamar con firmeza un cambio en las prioridades de la Junta de Extremadura en materia forestal.

Para Sánchez Cotrina, la prevención sigue siendo la gran asignatura pendiente de la política regional. Recordó que su partido ya presentó en el Parlamento extremeño una iniciativa para crear fajas perimetrales de protección alrededor de todos los municipios de la región, una medida orientada a frenar la propagación del fuego y proteger tanto a las personas como el entorno natural.

«Queremos que Extremadura sea una referencia no solo cuando hay que apagar un incendio, sino también cuando hay que evitar que ocurra», subrayó durante su visita al territorio afectado.

El incendio, que comenzó el pasado fin de semana, obligó a movilizar un importante dispositivo de extinción y puso en jaque a varias poblaciones del norte de la provincia de Cáceres. Los daños en el monte y en las explotaciones agrarias y ganaderas de la zona aún están siendo evaluados, mientras los vecinos piden que este episodio no caiga en el olvido y se traduzca en medidas concretas antes del próximo verano.