El Ayuntamiento de Vitoria no despeja las dudas sobre el acuerdo de Tánger ni sobre el futuro del palacio Álava-Esquível

El pleno municipal de Vitoria-Gasteiz volvió a cerrar sus puertas dejando más preguntas que respuestas tras la comparecencia del equipo de gobierno para explicar los detalles de la reunión que mantuvo Etxebarria en Tánger y sus implicaciones para la ciudad.

El Ayuntamiento de Vitoria no despeja las dudas sobre el acuerdo de Tánger ni sobre el futuro del palacio Álava-Esquível

Los grupos de la oposición llegaron al salón de plenos con un puñado de interrogantes concretos sobre la mesa. Querían saber cuáles son las garantías de pago establecidas, qué dice exactamente el acuerdo por escrito y en qué plazos se prevé acometer la rehabilitación del palacio Álava-Esquível. Ninguna de las tres preguntas obtuvo una respuesta satisfactoria.

La sesión plenaria dejó en evidencia la falta de transparencia con la que el ejecutivo local está gestionando este asunto. Los concejales del gobierno optaron por respuestas genéricas que no aclararon el fondo de la cuestión, lo que avivó aún más la desconfianza entre los grupos que piden cuentas.

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El palacio Álava-Esquível es uno de los inmuebles históricos más emblemáticos de la capital alavesa y su estado de conservación lleva años siendo motivo de preocupación ciudadana. La posibilidad de que su rehabilitación quede ligada a un acuerdo internacional negociado en Tánger ha generado un debate político que el gobierno local no ha sabido, o no ha querido, zanjar con datos concretos.

Sin un documento escrito que avale los compromisos, sin cifras claras sobre quién paga y cuándo, y sin una hoja de ruta definida para las obras, la ciudadanía de Vitoria-Gasteiz sigue sin saber cuándo verá recuperado ese espacio para el uso público.

La oposición anunció que no tiene intención de aparcar el asunto y que seguirá exigiendo respuestas en los próximos plenos. Algunos portavoces calificaron la actitud del gobierno de «opacidad injustificable» en un tema que afecta directamente al patrimonio y al dinero de todos los vitorianenses.

El tiempo dirá si el ejecutivo municipal decide abrir la mano y compartir la información o si prefiere seguir administrando el silencio como estrategia política. De momento, las preguntas siguen sin contestar.