La escasez de agua vuelve a poner en jaque a varios municipios del territorio alavés. Asparrena, Zuia y Urkabustaiz han decretado la prohibición del riego de zonas verdes y del llenado de piscinas, tanto municipales como privadas. Sus ayuntamientos también desaconsejan el lavado de coches particulares ante una situación que se adelanta cada año que pasa.

En Llanada Alavesa, las sucesivas olas de calor han mermado el caudal del río Zirauntza de forma preocupante. La alcaldesa de Asparrena, Txelo Auzmendi, no oculta su inquietud: el río baja por debajo de sus niveles habituales desde mediados de julio, algo que, según reconoce ella misma, solía ocurrir a finales de agosto o en septiembre, nunca tan pronto.
El objetivo prioritario es garantizar el agua de consumo humano y el suministro para la actividad industrial de la zona, dos necesidades básicas que no admiten recortes.
La situación más delicada se vive en Gorbeialdea, especialmente en Zuia. Hace apenas unas semanas, el municipio tuvo que cortar el suministro nocturno. Aunque se ha recuperado, las duchas del polideportivo Palatu permanecen cerradas. La falta de agua ha llegado incluso a paralizar la construcción de 932 viviendas previstas en el Plan General, después de que la Confederación Hidrográfica del Ebro concluyera que el sistema de abastecimiento es deficitario incluso para la población actual.
Frente a este panorama, la Agencia Vasca del Agua trabaja en una solución que podría cambiar el modelo de suministro en la zona. La propuesta pasa por tender una gran tubería que conduzca agua desde los embalses del Zadorra hasta localidades como las de Gorbeialdea o Alegría. Una alternativa que, según su director, resultaría más barata que la histórica balsa de Zaro, abastecería a más vecinos y ofrecería agua de mayor calidad al no depender de una infraestructura de uso exclusivamente estival.
La balsa de Zaro rondaba los 36 millones de euros. La conducción podría reducir esa cifra en unos diez millones. El alcalde de Urkabustaiz se muestra abierto a estudiar la propuesta, aunque aguarda a que se concreten los detalles.
El paso previo e imprescindible es que Amvisa, la Diputación y el consorcio Urbide firmen un acuerdo que permita crear un ente gestor con capacidad real para atender a todos los municipios. Sin ese músculo institucional y financiero, las soluciones seguirán llegando tarde y gota a gota.
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