Lluvia, hora punta y desvíos inesperados. Así arrancó el miércoles para muchos conductores que circulaban por el corazón de Santander. Las obras para evitar inundaciones en el entorno de la plaza del Ayuntamiento han entrado en su fase final y traen consigo una nueva ronda de restricciones al tráfico que se prolongará durante aproximadamente dos semanas.

Los trabajos actuales consisten en la renovación de las rejillas de drenaje y se desarrollarán en dos fases. La primera afecta directamente a los dos carriles de subida en dirección a la calle Burgos, que quedan cortados al tráfico. Para garantizar la circulación, los carriles libres se reorganizarán para permitir el paso de vehículos en ambos sentidos.
Además, la parada del TUS situada junto a la farmacia quedará anulada temporalmente. Los autobuses realizarán su parada en la siguiente, frente al local de Foot Locker, ya cerrado. También se prohíbe el giro a la izquierda para los vehículos que descienden por la calle Cervantes, y desde la salida del túnel de la calle Burgos la circulación se reduce de tres a dos carriles para ordenar el tráfico antes de llegar a la zona afectada.
La segunda fase, que incluirá los carriles restantes, se definirá en función del avance de los trabajos. Como parte de la actuación, también se instalarán nuevos imbornales en el cruce de las calles Jesús de Monasterio y Cervantes, y se repondrán los tramos de acera dañados.
Con esta intervención culmina un proyecto que arrancó a principios de febrero y que ha terminado por superar los tres meses inicialmente previstos. Las actuaciones han incluido la renovación del colector entre la Plaza de la Leña y la calle La Enseñanza, con la instalación de 40 metros lineales de tubería de PVC de un metro de diámetro, y la mejora del colector de la calle Isabel II para evitar sobrecargas en episodios de lluvia intensa.
Las molestias generadas durante estos meses no han pasado desapercibidas. El equipo de gobierno del PP ha pedido disculpas a los vecinos, aunque ha recordado que se trata de una de las intervenciones más demandadas por la ciudadanía. La plaza del Ayuntamiento lleva años siendo uno de los puntos más vulnerables de la ciudad ante cualquier lluvia de cierta intensidad.
El plan no acaba aquí. La plaza de Numancia y la calle Burgos serán los próximos puntos a intervenir dentro de una estrategia municipal más amplia para hacer frente a los riesgos de inundación en Santander.
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