La Feria de Guadalajara cerró su semana de encierros con una nota positiva. El de este sábado 19 de septiembre discurrió sin incidentes, con una carrera limpia que alivió tanto a los servicios de emergencias como a los propios participantes tras los momentos de tensión vividos en días anteriores.

El recorrido se completó sin que los servicios sanitarios tuvieran que intervenir en ningún momento, un desenlace que contrasta con jornadas previas en las que sí hubo trabajo para los equipos médicos desplegados en el trayecto.
La imagen del sábado fue la de un encierro ágil y fluido, con los toros completando el recorrido sin incidencias destacadas y sin que ningún corredor resultara herido. Una estampa que los aficionados y vecinos que se acercaron a presenciar la carrera celebraron con alivio y satisfacción.
La semana taurina en la capital alcarreña no había estado exenta de sobresaltos. El segundo encierro obligó a los sanitarios a emplearse a fondo, mientras que el tercero se alargó hasta los cinco minutos por culpa de un toro rezagado que complicó el desarrollo normal de la carrera.
También generó debate durante estos días la decisión del Ayuntamiento de dejar las puertas de la plaza de toros abiertas durante los encierros, una medida que generó polémica pero que el consistorio decidió mantener.
Con el encierro del sábado, la Feria de Guadalajara suma así una jornada para el recuerdo por los motivos más deseados: la ausencia de incidentes y el espectáculo de una carrera bien ejecutada, que es, en definitiva, lo que buscan tanto los que corren como los que observan desde las vallas.
La afición guadalajareña, fiel a su cita anual, acompañó el ambiente festivo de una feria que, pese a los altibajos de la semana, deja un balance en el que el encierro del sábado brilló como el más tranquilo de todos.



